En nuestro recorrido de acompañamiento a los cuidadores, observamos cada día que los gestos cotidianos son los que tienen más sentido, pero también los que presentan más desafíos. Ayudar a hacer la compra para una persona mayor, y más particularmente para un ser querido que padece la enfermedad de Alzheimer o trastornos relacionados, es mucho más que una simple transacción comercial. Es un acto de cuidado fundamental, un pilar de la salud y el bienestar. Es un momento en el que hay que equilibrar los deseos de la persona, sus necesidades nutricionales reales, las restricciones médicas y, por supuesto, el presupuesto.
En nuestra opinión, creemos firmemente que la información y la preparación son las claves para transformar esta tarea, a veces percibida como una carga, en una oportunidad de conexión y eficacia. Durante nuestras formaciones dedicadas al cuidado de pacientes con Alzheimer, dedicamos un tiempo valioso a estos aspectos prácticos que moldean la calidad de vida. Este artículo pretende ser la continuación de nuestros intercambios, una guía práctica para ayudarle a optimizar esta misión esencial. Vamos a explorar juntos cómo hacer de la compra un palanca de bienestar, combinando rigor presupuestario y excelencia nutricional.
Antes de pensar en tomar un carrito, el primer paso, el más crucial, se lleva a cabo en casa. Es una fase de escucha, observación y análisis. Ir a hacer la compra sin esta preparación es como navegar sin brújula: se corre el riesgo de perderse en los pasillos, olvidar lo esencial y tomar decisiones lamentables tanto para la salud como para el bolsillo.
El diálogo: el primer paso esencial
La comunicación es la piedra angular de su enfoque. Aunque los trastornos cognitivos hacen que los intercambios sean complejos, es primordial intentar involucrar a su ser querido en las decisiones. Pregúntele qué le gustaría, qué desea. A veces, las respuestas serán claras, otras veces más confusas. No se desanime. Lo importante es mantener ese vínculo, mostrarle que su opinión cuenta.
Es precisamente para superar estas barreras de comunicación que hemos desarrollado herramientas específicas. Tomemos como ejemplo nuestra aplicación MON DICO. Diseñada para personas con dificultades para expresarse, funciona como un diccionario personalizado en imágenes. Su ser querido puede simplemente señalar la imagen de una manzana, un yogur o una botella de leche para comunicarle una necesidad o un deseo. Esta herramienta simple transforma una fuente potencial de frustración en un momento de colaboración y comprensión mutua. No se trata de reemplazar la palabra, sino de ofrecerle un apoyo cuando las palabras se escapan.
La evaluación nutricional: más allá de los deseos
Los deseos son importantes, pero las necesidades son vitales. Con la edad, las necesidades nutricionales evolucionan. La masa muscular tiende a disminuir, el riesgo de desnutrición aumenta y la hidratación se convierte en un tema crucial. Por lo tanto, es su responsabilidad asegurarse de un equilibrio.
- Las proteínas: Son esenciales para preservar los músculos y la fuerza. Piense en las carnes blancas, el pescado, los huevos, pero también en las legumbres (lentejas, garbanzos) y los productos lácteos.
- El calcio y la vitamina D: El dúo ganador para unos huesos sólidos. Se encuentran en los lácteos (quesos, yogures), las verduras de hoja verde y los pescados grasos.
- Las fibras: Para un buen tránsito intestinal, a menudo perezoso en las personas mayores. Las frutas, las verduras y los cereales integrales son sus mejores aliados.
- La hidratación: La sensación de sed disminuye con la edad. Piense en las aguas, pero también en las sopas, las infusiones, las frutas y verduras ricas en agua como el pepino o el melón.
También esté atento a las restricciones específicas: dificultades para masticar (priorice las texturas tiernas, picadas o trituradas), dietas particulares (bajas en sal, sin azúcares añadidos para los diabéticos), o posibles alergias. Para consejos más personalizados, no dude en consultar recursos fiables como el portal gubernamental Manger Bouger, que ofrece recomendaciones adaptadas a los mayores.
El inventario: una mirada honesta en la despensa
El último paso de esta preparación es puramente práctico: revise los armarios, el refrigerador y el congelador. Anote lo que queda para no comprar duplicados. Este es el gesto más simple y efectivo para controlar su presupuesto y luchar contra el desperdicio de alimentos. Verifique las fechas de caducidad y organice el almacenamiento para que los productos más antiguos se consuman primero.
La Planificación: Su Hoja de Ruta para Compras Efectivas
Una vez identificadas las necesidades, es hora de pasar a la planificación. Esta fase es su mejor garantía contra las compras impulsivas y los olvidos. Le permite estructurar la semana alimentaria, garantizar el equilibrio de las comidas y controlar los gastos de manera muy concreta.
Establecer los menús de la semana
Tomé una hoja de papel o abra un documento en su computadora y esboce las comidas para los próximos días. No es necesario ser un gran chef. El objetivo es tener una visión clara. Por ejemplo: Lunes al mediodía, filete de merluza con puré de zanahorias; Lunes por la noche, sopa de verduras y un trozo de queso. Al hacer esto, puede visualizar el equilibrio de la semana: ¿he previsto suficientes verduras? ¿Hay una fuente de proteínas en cada comida principal? Este método simplifica enormemente la creación de la lista de compras y elimina el estrés diario de "¿qué comemos esta noche?".
Redactar una lista de compras inteligente
Con los menús a la vista, redactar la lista se convierte en un juego de niños. Pero para que sea realmente "inteligente", siga algunos principios. Organícela por secciones del supermercado (frutas y verduras, frescos, despensa, congelados). Esto le evitará idas y venidas innecesarias y le hará ganar un tiempo precioso. Sea preciso: no escriba "yogures" sino "6 yogures naturales de leche entera". Esta precisión le ayuda a ceñirse al plan y a no dejarse tentar por productos superfluos. La lista es su salvaguarda contra las sirenas del marketing.
Cazar promociones y buenas ofertas
La optimización del presupuesto pasa inevitablemente por una vigilancia activa de las ofertas. Antes de salir, tómese unos minutos para hojear los folletos de sus supermercados habituales. Una promoción en el pollo puede, por ejemplo, incitarle a modificar ligeramente un menú de la semana. También piense en las marcas de distribuidor, que a menudo ofrecen una calidad comparable a las grandes marcas a un precio inferior. Finalmente, si hace la compra al final del día, mantenga los ojos abiertos a las etiquetas de descuento para productos con fecha corta, particularmente interesantes para la carne o los yogures que deben consumirse rápidamente.
El Acto de Compra: Navegar con Sabiduría en el Supermercado
Ahora está en la tienda, lista en mano. Es el momento de tomar las decisiones correctas, sin dejarse distraer. Cada producto que ponga en su carrito debe responder a una necesidad identificada durante su preparación.
Leer las etiquetas: un superpoder para la salud
No se fije solo en el envase. Hágase el hábito de dar la vuelta a los productos y echar un vistazo a la lista de ingredientes y a la tabla nutricional. No necesita ser un experto. Concéntrese en algunas informaciones clave:
- El contenido de sal (sodio): Los platos preparados a menudo contienen demasiado, lo cual no se recomienda en caso de hipertensión.
- La cantidad de azúcares añadidos: Prefiera los productos que contengan lo menos posible, como las compotas "sin azúcares añadidos".
- Las grasas: Busque los "ácidos grasos saturados" y trate de elegir los productos que tengan menos.
Este ejercicio rápido puede hacer una gran diferencia en la calidad de la alimentación de su ser querido.
Priorizar los alimentos frescos y de temporada
Los productos menos transformados son a menudo los mejores para la salud y para el bolsillo. Un kilo de patatas siempre costará menos que un paquete de papas fritas congeladas. Del mismo modo, comprar frutas y verduras de temporada garantiza no solo un mejor precio, sino también un sabor y un valor nutritivo superiores. Un puerro en invierno o un tomate en verano siempre serán elecciones acertadas.
Gestionar las cantidades: ni demasiado, ni demasiado poco
Para una persona que vive sola, el desperdicio de alimentos es un riesgo importante. Los formatos grandes en promoción no siempre son una buena oferta si terminan en la basura. Priorice las porciones individuales para los productos frescos como los lácteos o los postres. Aprenda a utilizar su congelador: puede comprar un paquete de carne, dividirlo en porciones individuales y congelar lo que no se consumirá en dos días. Es una excelente estrategia para aprovechar precios interesantes sin desperdiciar.
Involucrar a la Persona Ayudada: Un Momento de Compartir
Si el estado de salud de su ser querido lo permite, transformar las compras en una actividad compartida puede ser extremadamente beneficioso. Es una salida que rompe el aislamiento, estimula física y cognitivamente, y refuerza su vínculo.
Crear rituales alrededor de las compras
La implicación no se limita a la visita al supermercado. Puede comenzar mucho antes y continuar mucho después. A menudo fomentamos la creación de pequeños rituales. Por ejemplo, antes de hacer la lista, podrían pasar un momento juntos hojeando un libro de recetas.
Es aquí donde herramientas como nuestro programa EDITH en tabletas cobran todo su sentido. No se trata solo de juegos, sino de soportes para crear vínculos. Podrían iniciar un juego de reconocimiento de frutas y verduras para estimular su memoria y lanzar la conversación sobre lo que le gustaría comer. "¡Mira, has reconocido la fresa! ¿Te gustaría una tarta de fresas esta semana?". Estas actividades lúdicas, desarrolladas en el marco de nuestras formaciones como la de estimulación y creación de vínculos, transforman una obligación en un momento de placer y estimulación cognitiva compartida. Después de las compras, clasificar los alimentos también puede convertirse en un ejercicio: "¿Puedes decirme dónde guardamos la leche? ¿Y las zanahorias?".
Hacer las compras juntos, si es posible
Si una salida al supermercado es viable, elija el momento adecuado: un día de semana por la mañana, cuando hay menos gente y ruido, para evitar una sobreestimulación ansiosa. No intente hacerlo todo de una vez. Una lista corta para una rápida visita será más agradable. Deje que su ser querido empuje el carrito, elija sus frutas o tome los artículos de la estantería. Cada pequeña acción es una victoria para su autonomía y autoestima.
Más Allá de las Compras: El Almacenamiento y la Preparación
Su misión no termina una vez que cruza la puerta de la casa. Un buen almacenamiento y una anticipación de las comidas son los últimos pasos para garantizar que sus esfuerzos den frutos.
Un almacenamiento optimizado para la seguridad y la autonomía
Organice el refrigerador y los armarios de manera lógica y segura. Coloque los productos que deben consumirse rápidamente a la vista. Ponga los alimentos fáciles de picar y saludables (un yogur, una compota, una fruta ya lavada) al alcance de la mano para fomentar la autonomía. Aplique la regla de "primero en entrar, primero en salir" para evitar que los productos caduquen en el fondo del armario. Esta organización también es una cuestión de seguridad alimentaria, como recuerdan las agencias sanitarias como la ANSES.
La preparación previa: el "batch cooking" adaptado
No necesita pasar todo su domingo en la cocina, pero algunos gestos simples pueden facilitar enormemente la semana. Lave y corte algunas verduras que se conservarán en un recipiente hermético en el refrigerador. Prepare una gran cantidad de sopa que podrá servir durante varios días. Cocine arroz o pasta en mayor cantidad. Tener estas bases listas para usar asegura que siempre haya una comida sana y equilibrada disponible, incluso en los días en que esté cansado o apurado.
En conclusión, ayudar con las compras es una tarea compleja y multidimensional. Exige organización, empatía y conocimientos. Siguiendo un método estructurado para comprender, planificar, comprar y organizar, puede no solo optimizar el presupuesto y garantizar una alimentación saludable, sino también, y sobre todo, convertir este momento en un verdadero acto de cuidado y conexión. Es este enfoque global, que combina lo práctico con lo humano, lo que nos esforzamos por transmitir en nuestras formaciones. Porque sabemos que cada detalle del día a día cuenta en el acompañamiento de un ser querido vulnerable.
En el artículo "Ayuda con las compras: optimizar el presupuesto y las necesidades nutricionales", es esencial entender cómo equilibrar los gastos mientras se satisfacen las necesidades nutricionales de cada uno. Para aquellos que buscan mejorar su bienestar mental en paralelo a su salud física, puede ser interesante consultar este artículo sobre 5 formas de hacer del entrenamiento cerebral un nuevo hábito. Este artículo propone métodos para integrar ejercicios cognitivos en su rutina diaria, lo que puede complementar un enfoque holístico de la salud.