Preparación de medicamentos: límites y buenas prácticas

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En nuestra misión diaria de acompañamiento a las personas mayores y sus cuidadores, nos enfrentamos a una realidad a la vez simple y compleja: la gestión de los medicamentos. Lejos de ser un acto trivial, la preparación y la ayuda en la toma de tratamientos medicamentosos son un verdadero cruce de responsabilidades, regulaciones y buenas prácticas. Es un poco como ser el guardián de un faro: se requiere una vigilancia constante para guiar el barco de la salud de manera segura, evitando los escollos del error o la negligencia.

Sabemos que para ustedes, cuidadores familiares o profesionales, esta tarea puede ser fuente de interrogantes y estrés. ¿Puedo preparar el pastillero de mi familiar? ¿Tengo derecho a triturar un comprimido difícil de tragar? ¿Qué hacer ante un rechazo? A través de este artículo, deseamos aclarar sus dudas, compartir nuestra experiencia y proporcionarles referencias claras para navegar en estas aguas a veces turbias. Nuestro objetivo es darles las claves para transformar esta responsabilidad en un acto de cuidado seguro, respetuoso y benevolente.

Antes que nada, es indispensable comprender el marco legal que rige la gestión de medicamentos en Francia. No se trata de una simple cuestión de terminología; se trata de la seguridad de la persona asistida y de la responsabilidad de quien ayuda. La ley distingue muy claramente varios actos que no deben ser confundidos.

El papel de los profesionales de la salud

La prescripción, la preparación y la administración de medicamentos son actos que pertenecen exclusivamente a la competencia de los profesionales de la salud.

  • El médico es el único autorizado para prescribir un tratamiento. Es él quien establece la receta, definiendo la posología, la frecuencia y la duración.
  • El farmacéutico dispensa los medicamentos prescritos y tiene un papel crucial de asesoramiento y control. También puede preparar las dosis a administrar (PDA), organizando los pastilleros de manera segura.
  • El enfermero(a) está legalmente autorizado(a) a preparar y administrar los medicamentos siguiendo la prescripción médica. El acto de administración consiste en realizar el gesto técnico para que el paciente reciba su tratamiento (hacer una inyección, colocar una perfusión, o poner el comprimido directamente en la boca del paciente si este no puede hacerlo).

Estos profesionales asumen su responsabilidad profesional en cada etapa de este proceso.

El lugar del cuidador familiar o del personal no sanitario

Entonces, ¿cuál es su lugar en este dispositivo? Como cuidador familiar, auxiliar de vida o personal no cualificado como cuidador, no está autorizado a "preparar" ni a "administrar" los medicamentos en el sentido estricto de la ley. Su papel se sitúa en lo que se llama la ayuda en la toma.

Imagine el tratamiento como un mensaje sellado en un sobre. La enfermera o el farmacéutico prepara el mensaje (coloca los comprimidos correctos en el compartimento adecuado del pastillero). Su papel no es abrir el sobre y modificar el mensaje, sino entregárselo a la persona adecuada en el momento correcto y ayudarle a leerlo. Concretamente, la ayuda en la toma consiste en:

  • Entregar el pastillero cuyo compartimento ya ha sido abierto por la persona misma o cuya apertura es simple.
  • Dar un vaso de agua.
  • Verificar que el medicamento ha sido bien tragado.
  • Estimular, animar y recordar a la persona que es hora de tomar su tratamiento.

¿Cuándo se cruza la línea?

La frontera, aunque clara sobre el papel, puede parecer borrosa en el día a día. Cruzar la línea es realizar un acto de preparación o administración. Aquí hay ejemplos concretos de lo que se considera una preparación y que, por lo tanto, está prohibido para un no sanitario:

  • Sacar los comprimidos de sus envases (blísteres) para colocarlos en un pastillero. Este es el acto de "descondicionamiento", que pertenece a la preparación.
  • Triturar un comprimido o abrir una cápsula sin una prescripción médica explícita que lo autorice y lo recomiende.
  • Elegir por sí mismo qué medicamento dar ante un dolor ("voy a darle este analgésico").

El incumplimiento de este marco puede tener graves consecuencias, tanto para la salud de la persona asistida (error de dosificación, interacción medicamentosa) como en el plano legal para el cuidador. Para saber más sobre las responsabilidades, puede consultar las fichas prácticas del portal service-public.fr sobre los derechos de los pacientes.

Las Buenas Prácticas para una Ayuda en la Toma Segura

Ahora que se ha establecido el marco, centrémonos en cómo hacer que esta ayuda en la toma sea lo más segura y efectiva posible. La seguridad se basa en un tríptico: comunicación, organización y vigilancia.

La comunicación: la piedra angular de la seguridad

Una comunicación fluida y transparente entre todos los actores es el primer muro contra el error. Ustedes, como cuidadores, están en el centro de esta red. Asegúrense de tener intercambios regulares con el médico tratante, el farmacéutico y la enfermera que interviene eventualmente. Mantengan siempre a mano una receta actualizada y no duden en hacer preguntas si algo no les parece claro. ¿Una duda sobre un medicamento? ¿Un efecto secundario inusual? Una llamada al farmacéutico o al médico puede evitar muchas complicaciones.

La organización material: preparar el terreno

Una buena organización material simplifica la rutina y disminuye el riesgo de olvido o confusión. El pastillero es su mejor aliado. Idealmente, debe ser preparado para la semana por un profesional: ya sea la enfermera liberal durante su visita, o directamente por la farmacia (un servicio que muchos ofrecen). Esto garantiza que la fase crítica de preparación sea realizada por una persona habilitada y competente.

Almacenen los medicamentos en un lugar único, seco, a salvo de la luz y del calor, y, por supuesto, fuera del alcance de los niños o de personas desorientadas que podrían confundirlos con caramelos.

El momento de la toma: un ritual a respetar

El momento en que ayudan a la persona a tomar sus medicamentos debe ser un ritual tranquilo y concentrado. Sigan una pequeña rutina simple para no olvidar nada. El método de los "5 B" (Buena persona, Buen medicamento, Buena dosis, Buena vía, Buen momento) es un buen ancla memorística. Incluso si no preparan, ustedes verifican:

  1. Identidad: Se dirigen a la persona correcta.
  2. Momento: ¿Es el día y la hora correctos (mañana, mediodía, noche)?
  3. Compartimento: Entregan el compartimento correcto del pastillero.
  4. Acompañamiento: Ofrecen sistemáticamente un gran vaso de agua para facilitar la deglución.
  5. Verificación: Se quedan unos momentos para asegurarse de que todos los medicamentos han sido bien tragados.

Este pequeño protocolo, repetido cada vez, se convierte en un hábito que asegura a todos.

Gestionar Situaciones Complejas y Trastornos Cognitivos



medication preparation

Con el avance de la edad, y particularmente en presencia de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, la toma de medicamentos puede convertirse en un verdadero desafío. Los trastornos cognitivos, los problemas de deglución o el rechazo al cuidado son obstáculos frecuentes.

El rechazo a tomar los medicamentos

Ante una persona que rechaza su tratamiento, la primera regla es nunca forzar. Forzar puede llevar a caminos equivocados y crear un clima de conflicto y desconfianza. Traten de entender la razón del rechazo. ¿Es el dolor? ¿El miedo? ¿Una idea delirante? A veces, la persona simplemente no comprende lo que se espera de ella. A menudo es más efectivo no insistir, dejar pasar un cuarto de hora y presentar el medicamento más tarde, en un contexto más tranquilo. El diálogo, la dulzura y la paciencia son sus mejores herramientas.

Los trastornos de la deglución (disfagia)

Muchas personas mayores tienen dificultades para tragar (disfagia). La idea de triturar los comprimidos para mezclarlos con compota o yogur puede parecer una solución obvia. ¡Cuidado, es un gesto de alto riesgo! Algunos medicamentos están diseñados para una liberación prolongada, y triturarlos destruye esta tecnología, liberando el principio activo de golpe, lo que puede causar una sobredosis peligrosa. Otros son gastro-resistentes para proteger el estómago, y triturarlos anula este efecto. Antes de considerar modificar la forma de un medicamento, es imperativo obtener el consentimiento explícito del médico o del farmacéutico. Ellos podrán indicarle si el gesto es posible o proponer alternativas (jarabes, gotas, parches...).

Nuestra enfoque: unir tecnología y humanidad

En nuestra organización, estamos convencidos de que el cuidado debe ser respaldado por herramientas que faciliten la vida diaria y refuercen el vínculo humano. Por eso desarrollamos soluciones específicas para acompañar a las personas con trastornos cognitivos.

Durante nuestra sesión de formación para aprender a cuidar a pacientes con Alzheimer, abordamos precisamente estos desafíos cotidianos, como la gestión de medicamentos. Compartimos técnicas de comunicación y estrategias concretas para manejar los trastornos del comportamiento. Pueden descubrir más sobre este programa que busca equipar a los cuidadores para un acompañamiento más sereno y efectivo: Estimular y crear vínculos con los juegos Dynseo.

El momento de la toma de medicamentos puede ser ansiógeno. Para desactivarlo, recomendamos crear un clima positivo de antemano. Aquí es donde interviene EDITH, nuestros juegos de memoria para seniors en tabletas. Una pequeña sesión de juego de 10 minutos antes de presentar los medicamentos permite captar la atención, estimular a la persona y compartir un momento de placer. Este espacio de descompresión transforma la percepción del cuidado, pasando de ser una carga a ser la continuidad de una interacción agradable.

Finalmente, cuando las palabras faltan para expresar una molestia o un dolor que podría explicar un rechazo, nuestra herramienta MON DICO se convierte en un puente comunicacional. Diseñada para ayudar a los seniors con trastornos cognitivos, les permite, a través de imágenes y pictogramas simples, explicar sus necesidades o localizar un dolor. Un senior que puede mostrarles en la tableta una imagen de "dolor de garganta" les da una clave valiosa para entender por qué se niega a tragar sus comprimidos.

La Vigilancia y la Trazabilidad: No Dejar Nada al Azar

Su papel como cuidadores no termina una vez que el medicamento ha sido tragado. Ustedes son los ojos y los oídos del equipo de atención diariamente. Su observación es valiosa.

La importancia de un cuaderno de seguimiento

Les animamos encarecidamente a llevar un pequeño cuaderno de seguimiento. No es necesario un sistema complejo. Simplemente anoten para cada toma: la fecha, la hora y cualquier observación pertinente.

  • "Ha tomado todo bien."
  • "Rechazó el comprimido de la noche. Se le ofreció 20 minutos después, y lo tomó con yogur."
  • "Se quejó de mareos después de la toma de la mañana."
  • "Parece más somnoliento de lo habitual desde la introducción del nuevo medicamento."

Este cuaderno será una mina de oro para el médico durante su próxima visita, permitiéndole ajustar el tratamiento con una visión precisa de lo que está sucediendo en el terreno.

Reconocer las señales de alerta

Estén atentos a cualquier cambio en el comportamiento o el estado físico de la persona. Algunos efectos secundarios son comunes, pero otros deben alertarles de inmediato. Mareos, gran fatiga, náuseas, erupciones cutáneas, confusión aumentada o caídas son señales que deben llevarles a contactar al médico sin demora. Ustedes son la centinela de la seguridad terapéutica de su ser querido.

El papel de la farmacovigilancia

Finalmente, es bueno saber que cualquier ciudadano puede participar en la seguridad de los medicamentos. Si observan un efecto adverso, incluso si les parece menor, tienen la posibilidad e incluso el deber de reportarlo. Esto se llama farmacovigilancia. Este sistema permite monitorear los medicamentos a largo plazo y detectar problemas raros que no habrían sido vistos durante los ensayos clínicos. Pueden realizar este reporte de manera muy simple en línea en el portal oficial del Ministerio de Salud y Prevención, gestionado por la ANSM (Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento y de los Productos de Salud). Esto contribuye a la seguridad de todos.

En conclusión, si la preparación de medicamentos es un acto estrictamente regulado y reservado para los cuidadores, su papel en la ayuda a la toma es absolutamente fundamental. Al respetar los límites, aplicar las buenas prácticas de comunicación y organización, y utilizar las herramientas adecuadas para enfrentar las dificultades, aseguran una misión de cuidado esencial. Es un compromiso que requiere rigor, paciencia y mucha humanidad. Estamos a su lado para acompañarles en este camino, proporcionándoles la formación y las tecnologías que transforman los desafíos en éxitos compartidos.



En el artículo "Preparación de medicamentos: límites y buenas prácticas", es esencial comprender no solo los aspectos técnicos de la preparación de medicamentos, sino también la importancia de las funciones cognitivas en este proceso. Un artículo relacionado que podría enriquecer su comprensión se titula "¿Qué se entiende por funciones cognitivas?" Este artículo explora las diferentes funciones cognitivas y su papel crucial en nuestra vida diaria, incluyendo en tareas complejas como la preparación de medicamentos. Para saber más, pueden consultar el artículo siguiendo este enlace: ¿Qué se entiende por funciones cognitivas?.

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