Trastornos del comportamiento: COCO BOUGE como exutoire y regulación emocional

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En la vida cotidiana de un aula, ustedes, docentes, a menudo están en primera línea frente a una multitud de desafíos. Entre los más complejos de gestionar, los trastornos de conducta ocupan un lugar destacado. Un alumno que no escucha, que se agita, que molesta a sus compañeros o que se encierra en sí mismo... Estas situaciones son no solo agotadoras para ustedes, sino que también son, sobre todo, el síntoma de un malestar o una dificultad que el niño no logra expresar de otra manera.

En DYNSEO, diseñamos herramientas para acompañar el aprendizaje y el bienestar de los niños. Estamos convencidos de que la tecnología, cuando se piensa con un enfoque pedagógico y humano, puede convertirse en un aliado valioso. Es en este espíritu que hemos desarrollado nuestras aplicaciones, en particular el dúo COCO PENSE y COCO BOUGE (DYNSEO). Creemos firmemente que para apaciguar la mente, también hay que escuchar al cuerpo. Este artículo explora cómo COCO BOUGE puede servir como un desahogo y una herramienta de regulación emocional para los alumnos que presentan trastornos de conducta, en relación con una mejor comprensión de sus necesidades fundamentales.

Antes de intentar "corregir" un comportamiento, nos parece esencial intentar decodificarlo. El comportamiento de un niño es una forma de lenguaje, a menudo la única de la que dispone cuando las palabras le faltan para expresar una frustración, una ansiedad o un exceso sensorial.

El comportamiento como la parte visible del iceberg

Imagina un iceberg. El comportamiento agitado o de oposición que observas en clase es solo la punta emergida. Bajo la superficie se oculta una masa mucho más importante de causas invisibles: una sobrecarga cognitiva, una dificultad de aprendizaje no identificada, una ansiedad de rendimiento, una hipersensibilidad, o simplemente una necesidad fisiológica de movimiento no satisfecha. Tratar únicamente el síntoma (la agitación) sin cuestionar su origen a menudo está destinado al fracaso. Es como intentar derretir la punta del iceberg con un secador de pelo mientras se ignora la inmensa masa de hielo que se encuentra debajo.

El imperativo biológico del movimiento

El marco escolar tradicional, que valora la inmovilidad y la concentración silenciosa, a veces entra en conflicto directo con la naturaleza misma del niño. El cuerpo necesita moverse para que el cerebro funcione de manera óptima. La actividad física permite oxigenar el cerebro, liberar neurotransmisores esenciales para la atención y la memorización (como la dopamina y la noradrenalina) y regular el sistema nervioso. Para un niño cuyo "motor interno" funciona a toda máquina, permanecer sentado durante largos períodos puede ser una verdadera prueba, generando una tensión que termina expresándose de manera explosiva y desordenada.

El vínculo a menudo desconocido con los trastornos DYS

Observamos frecuentemente que los trastornos de conducta pueden ser una consecuencia directa de trastornos específicos del aprendizaje, los famosos "trastornos DYS" (dislexia, dispraxia, discalculia, TDA/H...). Un alumno dispraxico, para quien cada gesto de escritura requiere un esfuerzo colosal, puede terminar adoptando un comportamiento de evitación o agitación para ocultar su dificultad. Un alumno disléxico, constantemente en situación de fracaso frente a la lectura, puede desarrollar una baja autoestima y expresar su frustración a través de la provocación. El esfuerzo permanente por compensar su trastorno genera una fatiga cognitiva inmensa, que deja pocos recursos disponibles para el control del comportamiento. Identificar estos trastornos subyacentes es, por lo tanto, un paso crucial, y ese es precisamente el objetivo de nuestra formación dedicada a los docentes de primaria.

COCO BOUGE: un desahogo estructurado para canalizar la energía

Frente a esta necesidad de movimiento, nuestra respuesta no es reprimirla, sino ofrecerle un marco. COCO BOUGE ha sido diseñado como una válvula de escape inteligente, permitiendo liberar la energía de manera positiva, lúdica y beneficiosa para el aprendizaje.

¿Qué es COCO BOUGE?

COCO BOUGE es una aplicación que propone actividades físicas cortas y divertidas, diseñadas para realizarse en clase o en casa. El niño debe reproducir posturas de yoga, movimientos de animales, secuencias simples, guiado por nuestro pequeño personaje, Coco. No se trata de un deporte competitivo, sino de una invitación a reconectarse con su cuerpo, a tomar conciencia de sus movimientos y a ejercitarse con alegría. La interfaz es simple, colorida y atractiva, transformando lo que podría ser una carga en un verdadero momento de juego.

Transformar una "crisis" potencial en una "pausa" activa

Uno de los principales activos de COCO BOUGE es su enfoque preventivo. En lugar de esperar a que la tensión aumente y la agitación se vuelva ingobernable, puedes proponer una breve sesión de 5 minutos como una "pausa activa". Es una forma de reconocer la necesidad del niño y darle una herramienta para responder de manera adecuada. Es una manera de decirle: "Veo que tu cuerpo necesita moverse. Hagamos una pequeña pausa con Coco, y luego podremos volver al trabajo con más tranquilidad." Este enfoque proactivo cambia radicalmente la dinámica: el docente ya no es quien castiga el movimiento, sino quien lo autoriza y lo guía.

Del movimiento desordenado al movimiento intencionado

La agitación que se sufre en clase es a menudo desordenada, involuntaria y fuente de distracción para todos. Las actividades de COCO BOUGE, en cambio, proponen un movimiento intencionado y finalizado. El niño debe concentrarse para imitar una postura, seguir un ritmo, coordinar sus gestos. Esta concentración en el cuerpo tiene un efecto casi meditativo: ancla al niño en el momento presente y desvía su atención de las fuentes de estrés o sobrecarga cognitiva. Ya no se trata de "moverse", sino de "realizar un desafío motor". Esta matiz es fundamental, ya que le devuelve al niño un sentido de control y competencia.

La regulación emocional a través del cuerpo: un enfoque neurocientífico



behavioral issues

Más allá del aspecto puramente "desahogo", el movimiento tal como lo propone COCO BOUGE juega un papel directo y científicamente probado en la regulación de las emociones. Es una verdadera clave para ayudar a los niños a gestionar mejor su mundo interior.

El impacto bioquímico de la actividad física

Cuando un niño se mueve, su cuerpo libera endorfinas, a menudo llamadas "hormonas de la felicidad". Estas sustancias tienen un efecto analgésico y proporcionan una sensación de bienestar. Simultáneamente, el ejercicio físico ayuda a regular los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Un niño abrumado por la ansiedad o la frustración está literalmente inundado de cortisol. Una sesión de COCO BOUGE actúa como una "limpieza" bioquímica, permitiendo reducir este nivel de estrés y devolver al niño a un estado emocional más estable y propicio para la reflexión.

La reconexión cuerpo-mente para una mejor autoconciencia

Los trastornos de conducta están a menudo relacionados con una dificultad para identificar y nombrar sus propias emociones. El niño se siente "mal", pero no sabe decir si está enojado, triste o ansioso. Los ejercicios de COCO BOUGE, en particular aquellos inspirados en el yoga o la atención plena, invitan al niño a prestar atención a sus sensaciones corporales. "¿Cómo me siento cuando estoy estirado como un gato? ¿Mi corazón late rápido después de saltar como una rana?" Esta introspección corporal es el primer paso hacia la inteligencia emocional. Al aprender a escuchar su cuerpo, el niño aprende gradualmente a reconocer las señales de advertencia de un aumento emocional y puede anticiparlo mejor.

Construir la confianza en uno mismo a través de pequeñas victorias

Para un alumno que se siente en fracaso escolar, cada día puede ser una sucesión de desafíos percibidos como insuperables. Los trastornos de conducta se convierten entonces en una estrategia de defensa para proteger una autoestima frágil. La ventaja de los desafíos motores de COCO BOUGE es que son accesibles y proporcionan una sensación de éxito inmediato. Lograr mantener una postura, encadenar algunos movimientos, imitar a un animal, son tantas pequeñas victorias que alimentan el sentimiento de competencia. Este impulso de confianza puede luego transferirse a otros ámbitos. El niño que se dice "He logrado el ejercicio del árbol" es más propenso a pensar "Quizás puedo intentar hacer este ejercicio de matemáticas".

Integración en clase: estrategias concretas para los docentes

Sabemos que su tiempo es valioso y que cualquier nuevo recurso debe poder integrarse fácilmente en su rutina. Aquí está cómo imaginamos el uso de nuestras herramientas para un impacto máximo.

El uso colectivo: una pausa activa para todos

Lo más sencillo es integrar COCO BOUGE como un ritual para toda la clase. Por ejemplo, después de un largo período de trabajo sentado, o justo antes de una actividad que requiera una gran concentración.

  • Al inicio del día: para despertar los cuerpos y las mentes.
  • Después del recreo: para canalizar la energía y facilitar el regreso a la calma.
  • En medio de la tarde: para luchar contra la disminución de la atención.

Al hacer participar a todo el grupo, normalizas la necesidad de movimiento y evitas estigmatizar a los alumnos más inquietos. Esto se convierte en un momento de cohesión y bienestar compartido.

El uso individual: una herramienta de regreso a la calma personalizada

Para los alumnos que sientes particularmente tensos o al borde de la "crisis", COCO BOUGE puede ser propuesto como un recurso individual. Puedes habilitar un pequeño rincón "tranquilo y en movimiento" en la clase, con una tableta y unos auriculares. Cuando un niño muestra signos de agitación, puedes ofrecerle, no como un castigo sino como una ayuda: "Veo que es difícil para ti quedarte sentado. ¿Quieres tomar 5 minutos para hacer un desafío con Coco en el rincón tranquilo?". Esto empodera al niño en la gestión de sus propias emociones y su estado interno.

El dúo ganador: COCO BOUGE y luego COCO PENSE

Nuestras dos aplicaciones han sido pensadas para funcionar en sinergia. Una no va sin la otra, ya que responden a dos necesidades fundamentales y complementarias del cerebro para aprender. Después de una sesión de COCO BOUGE, el niño está más tranquilo, más oxigenado y más disponible cognitivamente. Es el momento ideal para proponerle una actividad de nuestra aplicación COCO PENSE, que estimula funciones como la memoria, la lógica o la atención de manera lúdica. El cuerpo ha sido apaciguado, la mente está ahora lista para ser estimulada.

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Ir más allá: formarse para identificar y acompañar mejor

Una herramienta, por muy pertinente que sea, no puede desplegar todo su potencial si no es utilizada por un profesional que comprende los mecanismos en juego. Por eso, en paralelo a nuestras aplicaciones, hemos desarrollado una oferta de formación para ustedes, los docentes.

Nuestra formación: "Identificar y acompañar los trastornos DYS en la escuela primaria"

Esta formación (DYNSEO) ha sido diseñada para darles las claves de comprensión y las herramientas prácticas para acompañar a los alumnos con necesidades educativas particulares. En ella abordamos en detalle:

  1. La detección temprana: Aprender a reconocer las señales de alerta de los diferentes trastornos DYS, que a menudo se esconden detrás de dificultades escolares o trastornos de conducta.
  2. La comprensión de los mecanismos: Comprender lo que sucede en el cerebro de un niño disléxico, dispraxico o TDA/H para adaptar mejor su pedagogía.
  3. Las estrategias de adaptación: Descubrir ajustes concretos (visuales, auditivos, materiales) que implementar en su clase para facilitar sus aprendizajes y reducir su carga cognitiva.

De la gestión del comportamiento al acompañamiento de las necesidades

Al formarse, cambian de perspectiva. Ya no ven a un "alumno difícil", sino a un "alumno en dificultad" que necesita un enfoque diferenciado. Esta comprensión lo cambia todo. Les permite adoptar una postura más serena, más empática, y poner en marcha acciones que atacan la raíz del problema en lugar de sus síntomas. El uso de herramientas como COCO BOUGE cobra entonces todo su sentido: ya no se convierte en un simple "truco" para calmar a un alumno, sino en un componente integral de una estrategia de acompañamiento global y benevolente.

En conclusión, estamos convencidos de que los trastornos de conducta en clase no son una fatalidad. Son un llamado, una señal que debemos aprender a escuchar. Al ofrecer al cuerpo desahogos estructurados y positivos como COCO BOUGE, permitimos que la mente se apacigüe y se vuelva nuevamente disponible para lo esencial: aprender, descubrir y crecer. Al empoderarlos, ustedes, docentes, con los conocimientos necesarios para comprender los desafíos invisibles de algunos de sus alumnos, les damos el poder de transformar un entorno de clase potencialmente conflictivo en un ecosistema inclusivo donde cada niño, con sus fortalezas y fragilidades, puede encontrar su lugar y florecer. Esa es la misión que nos anima cada día en DYNSEO.



El artículo "Trastornos de conducta: COCO BOUGE como desahogo y regulación emocional" explora cómo la actividad física puede servir como medio de expresión y gestión de emociones para las personas que sufren trastornos de conducta. Un artículo relacionado que podría enriquecer esta discusión es la entrevista exclusiva de la residencia Colisée a Vaxy. Este artículo destaca los enfoques innovadores adoptados por los centros de atención para mejorar el bienestar emocional y físico de sus residentes, lo que puede ofrecer perspectivas interesantes sobre el uso de programas como COCO BOUGE en contextos similares.

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