Formación para centros de acogida: crear un entorno adaptado a adultos autistas | DYNSEO

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Formación para centros de acogida: crear un entorno adaptado para adultos autistas

Adaptaciones físicas, organizativas y humanas para un acompañamiento de calidad en FAM, MAS y hogares

El entorno físico y humano de un establecimiento tiene un impacto considerable en el bienestar y el comportamiento de los adultos autistas acogidos. Un entorno mal adaptado puede generar estrés, ansiedad y comportamientos desafiantes. Por el contrario, un entorno diseñado para responder a las necesidades sensoriales, de previsibilidad y de comunicación de las personas autistas favorece su desarrollo y autonomía. Formar a los equipos para crear y mantener este entorno adaptado es un desafío importante para la calidad del acompañamiento.

La importancia del entorno para los adultos autistas

Los adultos autistas tienen necesidades específicas en cuanto al entorno, relacionadas con sus particularidades sensoriales, su necesidad de previsibilidad y sus dificultades de comunicación. Un entorno "amigable con el autismo" tiene en cuenta estas necesidades para crear un marco de vida tranquilizador y funcional. Este enfoque ambiental, inspirado en el programa TEACCH, es reconocido como una buena práctica por la Alta Autoridad de Salud.

90%
de las personas autistas tienen particularidades sensoriales
-50%
de comportamientos desafiantes con un entorno adaptado
+60%
de autonomía en un espacio bien estructurado

Amueblar los espacios de vida

Las habitaciones individuales

La habitación es el espacio personal del residente, su refugio. Debe poder ser personalizada según sus preferencias. Puntos de atención: iluminación modulable (dimmer), posibilidad de reducir las estimulaciones sensoriales (persianas opacas, insonorización), almacenamiento organizado e identificado, presencia de objetos tranquilizadores del residente, posibilidad de aislarse cuando sea necesario.

Los espacios comunes

Los espacios comunes deben estar organizados en zonas funcionales claramente identificadas: zona de comidas, zona de descanso, zona de actividades. Esta organización reduce la ambigüedad y ayuda a los residentes a orientarse. La sobrecarga visual se reduce, las estimulaciones sonoras se controlan (sin televisión de fondo permanente), y se accede a espacios de retiro.

Los espacios sensoriales

Los espacios dedicados a la regulación sensorial son esenciales: sala snoezelen o espacio de calma equipado con elementos modulables (luz, sonido, texturas). Estos espacios permiten a los residentes regularse cuando lo necesitan, previniendo así crisis y agotamiento.

La señalización y los puntos de referencia visuales

Los puntos de referencia visuales ayudan a las personas autistas a comprender su entorno y anticipar eventos. La señalización del establecimiento (identificación de las habitaciones, de los almacenamientos) utiliza fotos, pictogramas u objetos según el nivel de comprensión de los residentes. Es coherente en todo el establecimiento.

Los horarios visuales, exhibidos en los espacios comunes y personalizados en cada habitación, estructuran el tiempo y reducen la ansiedad relacionada con la incertidumbre. Se adaptan al nivel de cada residente: objetos, fotos, pictogramas o escritos.

Formar a todo el equipo

El entorno adaptado no se limita a las adaptaciones físicas: incluye el entorno humano. Todos los profesionales en contacto con los residentes deben ser formados para adaptar su comunicación, respetar las necesidades sensoriales y mantener la coherencia de las prácticas. Esta formación afecta a los equipos educativos y de atención, pero también a los servicios generales (cocina, mantenimiento).

  • Organizar los espacios en zonas funcionales claramente identificadas
  • Reducir las estimulaciones sensoriales en los espacios de vida
  • Instalar una señalización visual coherente y adaptada
  • Crear espacios de regulación sensorial
  • Personalizar las habitaciones según las necesidades de cada residente
  • Formar a todo el personal en el entorno adaptado
  • Evaluar regularmente la adecuación del entorno

"La reestructuración de nuestro entorno ha sido un proyecto del establecimiento movilizando a todo el equipo. Señalización, amueblamiento de los espacios, formación del personal: cada aspecto ha sido trabajado. Los resultados son espectaculares: menos comportamientos desafiantes, más autonomía, una mejor calidad de vida para los residentes y un trabajo más sereno para los equipos."

— Director de FAM, región Centro

Conclusión: el entorno como palanca de acompañamiento

Crear un entorno adaptado para adultos autistas es una inversión que da frutos rápidamente. La reducción de comportamientos desafiantes, la mejora de la autonomía y del bienestar de los residentes justifican ampliamente los esfuerzos de formación y adaptación. Es un enfoque que beneficia a todos: residentes, familias y profesionales.

Los recursos DYNSEO (formación, programa COCO, guías para niños y adultos) acompañan a los establecimientos en este proceso de mejora continua de la calidad del acompañamiento.

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