Protocolo de Desescalamiento: 7 Pasos para Manejar una Crisis Conductual
Un protocolo estructurado y probado para intervenir de manera segura, respetuosa y efectiva durante crisis conductuales en personas con trastornos cognitivos
Frente a una crisis conductual en una persona con trastornos cognitivos, cada segundo cuenta. Ya sea que usted sea profesional en una residencia, cuidador familiar o enfermero a domicilio, disponer de un protocolo estructurado puede marcar la diferencia entre una situación que se agrava y un retorno exitoso a la calma. Las crisis conductuales representan uno de los mayores desafíos en el acompañamiento de personas que sufren Alzheimer, Parkinson u otras patologías neurodegenerativas.
Entender las crisis conductuales antes de intervenir
Antes de abordar el protocolo en sí, es esencial comprender qué hay detrás de una crisis conductual. Contrario a lo que se podría pensar, estos comportamientos nunca son gratuitos ni intencionales. Constituyen un modo de comunicación para una persona que ya no puede expresar de otra manera su malestar, dolor, miedo o frustración.
Las causas frecuentes de las crisis conductuales
Los desencadenantes de una crisis son múltiples y a menudo combinados. Comprender estas causas permite anticipar y prevenir muchas situaciones difíciles:
Dolor físico
Infección urinaria, estreñimiento, dolor dental pueden provocar una agitación mayor en una persona que ya no puede localizar o verbalizar su sufrimiento
Necesidades fisiológicas
Hambre, sed, necesidad de ir al baño, fatiga extrema son desencadenantes frecuentes pero a menudo pasados por alto
Sobrestimulación
Demasiado ruido, luz, personas en una misma habitación crean una sobrecarga sensorial insoportable
Miedo y confusión
No reconocer un lugar, una persona, no comprender lo que ocurre genera una profunda angustia
Frustración
La imposibilidad de hacer lo que se desea, de hacerse entender, de controlar su entorno
Cambios de rutina
Cualquier alteración en los hábitos cotidianos puede ser fuente de ansiedad mayor
Las fases de escalada conductual
Una crisis conductual generalmente no ocurre de manera repentina. Sigue un continuo predecible en varias fases que todo acompañante debe aprender a reconocer:
📊 Las 4 fases de escalada
Fase 1 - La ansiedad incipiente: La persona muestra signos sutiles de malestar - comienza a deambular, manipula nerviosamente objetos, hace preguntas repetitivas, busca con la mirada algo o a alguien. Este es el momento ideal para intervenir.
Fase 2 - La agitación creciente: Los comportamientos se intensifican. La voz se eleva, los gestos se tornan más bruscos, la persona puede comenzar a rechazar los acercamientos o a apartar objetos. La ventana de intervención se estrecha.
Fase 3 - La crisis aguda: Es el punto culminante con agresividad verbal o física, gritos, comportamientos potencialmente peligrosos para sí mismo o los demás. La intervención se vuelve más delicada pero sigue siendo posible con las técnicas adecuadas.
Fase 4 - La recuperación: Después del pico de crisis, se instaura un agotamiento. La persona está a menudo confundida, cansada, a veces avergonzada sin comprender por qué. Es el momento del apoyo empático y del análisis de lo ocurrido.
El protocolo de desescalamiento que vamos a detallar tiene como objetivo intervenir desde las primeras fases para evitar alcanzar el pico de crisis, o gestionar este pico de la manera más segura posible cuando es inevitable.
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Paso 1: Reconocer las señales de alerta tempranas
El primer paso del protocolo de desescalamiento consiste en desarrollar una vigilancia activa a las señales precursoras de una crisis. Cuanto más precoz sea la intervención, más efectiva será y menos riesgo habrá de que la situación degenera. Esta habilidad se adquiere con la experiencia, pero también gracias a una observación sistemática y un conocimiento profundo de la persona acompañada.
Observar finamente los cambios conductuales
Cada persona tiene su propio "lenguaje de crisis". Algunos se vuelven súbitamente silenciosos y se retraen, otros, por el contrario, se vuelven hiperactivos. Lo importante es conocer el patrón habitual de la persona acompañada. Aquí están las principales señales a vigilar:
- Modificaciones del contacto visual : Una mirada evasiva puede indicar malestar o ganas de retirarse. Una mirada fija o, por el contrario, demasiado intensa puede señalar un aumento de ansiedad o una focalización en una fuente de estrés. La ausencia repentina de contacto visual en una persona habitualmente comunicativa es una señal de alerta mayor.
- Cambios de postura corporal : Observa la crispación muscular (hombros levantados, mandíbula apretada), los puños cerrados, una posición de repliegue (brazos cruzados, cuerpo replegado sobre sí mismo) o, por el contrario, una postura de ataque (cuerpo inclinado hacia adelante, gestos bruscos). Estas señales no verbales preceden a menudo la explosión verbal o física.
- Modificaciones vocales : Un cambio en el tono de voz (más agudo, más grave), un aumento del volumen, una aceleración del ritmo del habla o, por el contrario, silencios inusuales. Las repeticiones ansiosas de la misma pregunta o frase son también indicadores precoces de angustia.
- Comportamientos motores inusuales : Deambulación sin aparente propósito, gestos repetitivos (frotarse las manos, golpear la mesa), manipulación nerviosa de objetos, intentos repetidos de salir de un lugar, apertura y cierre de puertas o cajones. Estos comportamientos suelen traducir una búsqueda de algo (un objeto, una persona, un lugar) o un intento de manejar la ansiedad.
- Manifestaciones fisiológicas : Enrojecimiento o palidez del rostro, sudoración repentina, respiración rápida o superficial, temblores en las manos. Estos signos indican que el sistema nervioso autónomo se activa en respuesta al estrés.
🎯 Herramienta práctica: El cuadro de observación personalizado
Para cada persona que acompañes, crea una ficha que documente:
- Sus señales precursoras específicas ("Sra. D. comienza a doblar y desdoblar su pañuelo de manera repetitiva")
- Los desencadenantes conocidos ("Rechazo sistemático de la ducha por la mañana, aceptación por la tarde")
- Las estrategias que funcionan ("Proponer un paseo en el jardín calma al Sr. B. en 5 minutos")
- Las aproximaciones a evitar ("Nunca acercarse a la Sra. L. por detrás, ella se sobresalta violentamente")
Este cuadro, compartido con todo el equipo y actualizado regularmente, es tu mejor herramienta de prevención.
Utilizar las herramientas de prevención y conocimiento de la persona
El conocimiento profundo de la persona es tu mejor activo preventivo. Cuanto más conozcas su historia de vida, sus hábitos, gustos, aversiones, más podrás anticipar las situaciones de riesgo y adaptar tu enfoque.
La biografía de vida no es un simple documento administrativo. Es una herramienta viva que te permite entender las reacciones actuales a la luz del pasado. Por ejemplo, una persona que trabajó en el ejército toda su vida puede reaccionar positivamente a instrucciones claras y estructuradas. Una ex profesora puede sentirse más segura al mantener un rol "de ayuda" con los demás residentes. Un antiguo obrero de fábrica puede necesitar tareas concretas y repetitivas para sentirse útil y tranquilo.
Paso 2: Asegurar el entorno inmediato
En cuanto identifiques un aumento de ansiedad o agitación, tu prioridad absoluta es asegurar el entorno para prevenir cualquier riesgo de lesión, tanto para la persona misma como para los demás presentes. Este paso debe realizarse rápidamente, pero sin precipitación que pudiera empeorar la situación.
Evaluar rápidamente los peligros potenciales
En pocos segundos, haz un escaneo visual del entorno. Esta evaluación rápida debe convertirse en un reflejo profesional:
- Objetos peligrosos potenciales: Retire discretamente cualquier cosa que pueda utilizarse para herir - tijeras, cuchillos, bolígrafos, objetos puntiagudos, recipientes de vidrio. Si está en una cocina o una sala de atención, cierre los cajones que contienen materiales cortantes. Póngase entre la persona y estos objetos si no puede retirarlos inmediatamente.
- Obstáculos a la circulación: Despeje el espacio para evitar caídas - retire las sillas, aparte los muebles pequeños, asegúrese de que no haya cables en el suelo, alfombras resbaladizas ni objetos tirados. Un espacio despejado también permite que la persona se mueva sin sentirse atrapada, lo que puede reducir su nivel de ansiedad.
- Salidas y zonas de repliegue: Asegúrese de que la persona siempre tenga una vía de salida accesible. Nunca se coloque entre ella y la puerta. Identifique mentalmente a dónde podría llevarla si un cambio de entorno se vuelve necesario - su habitación, un jardín, una sala tranquila. La sensación de estar atrapado es un gran amplificador de agresión.
- Protección de otras personas vulnerables: Si está en una comunidad (comedor, sala común), evalúe rápidamente si otros residentes están cerca y pueden estar asustados o en peligro. Si es necesario, pida calmadamente a un colega que los acompañe a otra habitación, u oriente a la persona en crisis hacia un espacio más aislado.
⚠️ Error frecuente a evitar
Nunca fuerce un desplazamiento. Si sugiere a la persona que cambie de habitación y se niega rotundamente, no la empuje, no la tire, no la agarre del brazo. Un desplazamiento forzado es percibido como una agresión y hará estallar la situación. Permanezca con ella en el lugar y adapte el entorno a su alrededor: baje las luces, reduzca el ruido ambiental, aleje a los curiosos. Cree una "burbuja de calma" móvil.
Crear un espacio de seguridad y descompresión
Si la persona acepta desplazarse, guíela suavemente hacia un espacio más propicio para calmarse. Las características de un buen espacio de descompresión son:
- Tranquilo y poco estimulante: Poco ruido, luz tenue, ausencia de idas y venidas, temperatura confortable. Evite los espacios demasiado grandes que pueden desorientar o demasiado pequeños que pueden asfixiar.
- Familiar y tranquilizador: Idealmente la habitación personal de la persona con sus objetos familiares, o un lugar que conozca bien y donde tenga sus hábitos. La familiaridad reduce la ansiedad relacionada con la desorientación.
- Con elementos relajantes: Acceso a una ventana con vista al exterior (la naturaleza es relajante), presencia de objetos reconfortantes (fotos de familia, peluche, música suave si la persona es receptiva), posibilidad de sentarse cómodamente.
- Seguro pero no confinado: La puerta permanece abierta o entreabierta, la persona no se siente encerrada. Usted está presente cerca pero sin invadir su espacio si desea un momento a solas.
Paso 3: Adoptar una postura y una comunicación no amenazante
Su comunicación no verbal es tan importante, si no más, que sus palabras. Una persona en crisis, cuyas capacidades cognitivas están alteradas, lee antes que nada el lenguaje corporal, las expresiones faciales y el tono de voz. Incluso las mejores palabras serán ineficaces si su cuerpo emite señales de amenaza, miedo o irritación.
El lenguaje corporal de la desescalada
Cada detalle de su postura cuenta. Aquí están los principios que debe seguir absolutamente:
🧘 Posicionamiento espacial óptimo
- Distancia de seguridad: Mantenga aproximadamente 1.5 a 2 metros de distancia. Es la "burbuja personal" que cada uno necesita preservar. Una distancia demasiado corta es percibida como una intrusión agresiva, demasiado larga puede dar la impresión de que se está alejando y abandonando a la persona.
- Posición lateral en lugar de frontal: Colóquese ligeramente de lado en lugar de directamente frente a la persona. Una posición frontal es percibida como una confrontación, una postura de desafío. La posición lateral (ángulo de 45 grados) es menos amenazante y permite a la persona desviar la mirada si lo necesita sin sentirse obligada a mantener un contacto visual estresante.
- Mismo nivel que la persona: Si está sentada, siéntese. Si está de pie y puede permanecer de pie sin dominarla, quédese de pie. Estar por encima crea una posición de dominación percibida como amenazante. Estar por debajo puede en algunos casos funcionar (posición de sumisión no amenazante) pero también puede percibirse como una debilidad que no calma.
- Nunca bloquear las salidas: Posiciónese de modo que la persona siempre tenga un acceso visual a la puerta de salida. La sensación de estar atrapado activa una respuesta de pánico extremo. Si son dos intervinientes, NUNCA se coloquen a ambos lados de la persona - es percibido como un cerco hostil.
Postura corporal: Todo su cuerpo debe comunicar apertura, relajación y benevolencia:
- Manos visibles y abiertas: Mantenga sus manos bien visibles, palmas abiertas hacia la persona o hacia arriba. Las manos escondidas en los bolsillos o detrás de la espalda crean desconfianza ("¿Qué esconde?"). Los puños cerrados, aunque sea involuntariamente, son una señal de agresión.
- Brazos al lado del cuerpo o ligeramente abiertos: Evite absolutamente los brazos cruzados (postura defensiva o de juicio), las manos en las caderas (postura de autoridad o irritación), los brazos extendidos hacia la persona (gesto de detención percibido como agresivo). Lo ideal es tener los brazos relajados al lado del cuerpo, ligeramente abiertos, palmas visibles.
- Hombros relajados, rostro neutro a benevolente: Verifique mentalmente que sus hombros no estén levantados hacia las orejas (signo de tensión que la persona capta). Relaje conscientemente su rostro - sin fruncir el ceño, sin apretar la mandíbula. Una leve sonrisa es posible si es natural, pero una sonrisa forzada o demasiado amplia puede ser percibida como burla.
- Respiración calma y profunda: Su respiración influye en la de la persona. Respire conscientemente de manera lenta y profunda, por el abdomen. Esta respiración calma su propio sistema nervioso (¡usted también lo necesita!) y la persona puede inconscientemente sincronizarse con su ritmo respiratorio. Es un fenómeno de co-regulación emocional potente.
La comunicación verbal apaciguante
Sus palabras son importantes, pero la manera en que las pronuncia lo es aún más. El tono, el volumen, el ritmo de su voz tienen un impacto directo en el sistema nervioso de la persona en crisis.
El tono y el ritmo de voz:
- Voz calma y pausada: Imagine que habla con un niño asustado por una tormenta. Su voz debe ser tranquilizadora, suave pero no melosa, cálida pero no artificial. Evite el tono autoritario ("¡Cálmese de inmediato!"), el tono condescendiente ("Vamos, vamos, no es nada..."), o el tono lastimero ("Por favor, no grite, me asusta...").
- Volumen moderado: Nunca grite, incluso si la persona grita. Gritar en respuesta solo escalará la situación. En cambio, hablar demasiado bajo puede obligar a la persona (que puede tener problemas auditivos) a esforzarse por escuchar, lo que aumenta su frustración. Encuentre el volumen óptimo: claramente audible sin ser elevado.
- Ritmo lento: Hable más lentamente de lo habitual. Las personas con trastornos cognitivos necesitan más tiempo para procesar la información verbal. Un ritmo demasiado rápido crea confusión y ansiedad. Marque pausas entre las frases. Dé a la persona tiempo para responder antes de continuar.
- Tono cálido pero emocionalmente neutro: Debe comunicar benevolencia y apoyo, pero sin sobreactuar la emoción. Una voz demasiado emotiva (voz temblorosa, lágrimas en la voz) transmite su propia ansiedad e inestabiliza aún más a la persona. Permanezca como un "roca" emocional estable.
💬 Ejemplos de formulaciones eficaces
En lugar de: "¡Pero no, cálmese, no hay razón para enojarse así!" (invalida la emoción, da órdenes)
Diga: "Veo que está muy enojado. Es difícil para usted en este momento." (valida la emoción, reconocimiento empático)
En lugar de: "¡No grite! ¡Está molestando a todos!" (negación, culpabilización)
Diga: "Hablemos suavemente juntos. Estoy aquí para escucharle." (formulación positiva, propuesta de alternativa)
En lugar de: "¡Deje de hacer tonterías!" (juicio, falta de comprensión)
Diga: "Veo que algo no va bien. ¿Puede mostrarme qué le preocupa?" (reconocimiento del malestar, invitación al diálogo)
La elección de las palabras: La semántica tiene su importancia. Privilegie siempre las formulaciones positivas frente a las negaciones:
- Use frases cortas y simples - sujeto, verbo, complemento. No use subordinadas complejas ni giros rebuscados.
- Repita si es necesario con exactamente las mismas palabras. Cambiar la formulación puede sembrar confusión.
- Evite las preguntas múltiples o las explicaciones complejas: "¿Quiere ir a su habitación o prefiere quedarse aquí pero entonces deberíamos bajar un poco el volumen del televisor y quizás cerrar la ventana porque hay ruido..." → ¡Demasiado! "¿Quiere ir a su habitación?" [esperar la respuesta] y luego eventualmente proponer una alternativa.
- Bani los términos negativos: "No grite" → "Hablemos suavemente" / "No se vaya" → "Quédese conmigo" / "No tenga miedo" → "Está seguro aquí".
- Utilice el nombre de la persona con respeto: "Señora Dupont, soy Marie, su cuidadora" en lugar de "Abuelita" u otros diminutivos infantilizantes.
🎮 EDITH: Su aliado para calmar y estimular
Nuestro programa EDITH ha sido específicamente diseñado para personas con enfermedad de Alzheimer, Parkinson y otros trastornos cognitivos. Con más de 30 juegos adaptados y personalizables, EDITH ofrece actividades calmantes que pueden servir como herramienta de redirección en momentos de ansiedad.
Las actividades visuales tranquilas, los juegos de reconocimiento de imágenes familiares o los ejercicios de música pueden desviar la atención de una fuente de ansiedad hacia una experiencia positiva y enriquecedora.
Descubrir EDITH →Paso 4: Validar las emociones sin juicio
Este paso es crucial y a menudo se pasa por alto: reconocer y validar lo que siente la persona, incluso si le parece irracional, desmesurado o basado en percepciones erróneas de la realidad. Es contraintuitivo para muchos cuidadores, que tienen el reflejo de tranquilizar minimizando ("No es nada", "No hay razón para preocuparse") o razonando ("Pero no, nadie quiere hacerle daño").
La escucha empática en situaciones de crisis
Cuando una persona está en angustia, primero necesita ser escuchada, realmente escuchada. No juzgada, no razonada, no sermoneada. Sólo escuchada. Esta validación emocional es terapéutica por sí misma:
- Nombre la emoción que observa: "Veo que está muy enojado", "Parece tener miedo", "Es realmente difícil para usted en este momento", "Parece triste". Al nombrar la emoción, hace dos cosas: muestra que está atento a lo que vive y le ayuda a identificar lo que siente (lo cual no es evidente cuando uno está abrumado).
- Valide sin minimizar: Nunca diga "No es nada" (eso invalida completamente el sentimiento), "Cálmese" (orden que no funciona), "No hay razón para enojarse" (juicio que niega la realidad emocional de la persona). Prefiera: "Entiendo que es duro", "Tiene derecho a estar molesto", "Es realmente frustrante lo que le sucede". Usted reconoce el derecho de la persona a sentir lo que siente.
- Refleje lo que escucha (escucha activa): "Si entiendo bien, usted me dice que quiere volver a casa", "Me explica que alguien ha tomado sus cosas", "Me dice que tiene una cita y debe irse". Esta reformulación muestra que realmente escucha y da a la persona la oportunidad de confirmar o precisar. También es un medio para ganar tiempo para que la emoción disminuya.
Técnicas de validación terapéutica
La validación terapéutica, desarrollada por Naomi Feil específicamente para personas con demencia, es un enfoque que se basa en un principio fundamental: entrar en el marco de referencia emocional de la persona en lugar de intentar llevarla a nuestra realidad objetiva.
"La validación no significa mentir. Significa respetar los sentimientos de la persona y entrar en su mundo emocional, incluso si su percepción de los hechos difiere de la realidad actual."
🎭 La validación en la práctica
Situación: La señora L. está convencida de que debe recoger a sus hijos en la escuela. Se agita, quiere irse, se pone el abrigo. En realidad, sus hijos tienen 60 años y viven en el extranjero.
❌ Enfoque de confrontación (no funciona):
"Pero no señora L., sus hijos ya son grandes, ¡tienen 60 años! No necesita ir a buscarlos."
→ Este enfoque genera confusión, angustia ("¿Mis hijos tienen 60 años? ¿Pero cuándo? ¿Qué me sucede?"), a veces ira ("¡Miente! ¡Debo irme!").
✅ Enfoque de validación (eficaz):
"Usted está preocupada por sus hijos. Quiere asegurarse de que estén bien. Hábleme de ellos, ¿cómo se llaman?"
→ Usted entra en su marco emocional (preocupación maternal), la invita a hablar de lo que es importante para ella (sus hijos), desvía la agitación motora (necesidad de irse) hacia una conversación apacible sobre un tema que le importa. Muy a menudo, a lo largo de la discusión, la persona se calma y olvida su necesidad inicial de irse.
Los principios clave de la validación:
- No corrija los "errores" fácticos: Si la persona cree que es 1960, no intente convencerla de que estamos en 2026. Entre en 1960 con ella.
- Busque la emoción subyacente: Si alguien quiere "volver a casa", aunque ya esté en casa o en una institución desde hace años, no necesariamente está expresando una necesidad de lugar geográfico. Tal vez está expresando una necesidad de seguridad, un deseo de ver a sus padres fallecidos, una sensación de no pertenecer, una nostalgia por una época en la que se sentía en casa en su vida. Explore: "Cuando piensa en su casa, ¿en qué piensa? ¿Qué extraña?"
- Valide la emoción en lugar del hecho: "Veo cuánto ama su casa y cuánto la extraña. Es difícil estar lejos de casa." es infinitamente más útil que "Pero está en su casa, ¡esta es ahora su habitación aquí!"
Paso 5: Identificar y tratar la causa subyacente
Una vez que ha establecido una conexión empática con la persona y que ella se siente escuchada, puede comenzar a investigar metódicamente la causa del malestar. A menudo, en este punto, la intensidad emocional ya ha disminuido gracias a los pasos anteriores, lo que facilita la identificación del problema.
El método DICE para identificar las causas
Utilice el acrónimo DICE (Dolor, Infección, Estreñimiento, Entorno) para explorar sistemáticamente las causas fisiológicas y ambientales más frecuentes:
D - Dolor
¿Hay signos de dolor físico? ¿Gesticula, protege una zona del cuerpo, adopta una posición antálgica? ¿Cuándo se realizaron los cuidados básicos por última vez? ¿Antecedentes de problema médico no resuelto? El dolor es una causa mayor pero infra diagnosticada de agitación.
I - Infección
Una infección urinaria o respiratoria puede provocar confusión y agitación sin síntomas evidentes. ¿Fiebre, incluso ligera? ¿Antecedentes de infecciones recurrentes? ¿Cambio reciente en el estado general?
C - Estreñimiento
¿Cuándo fue la última vez que la persona evacuó? ¿Signos de malestar abdominal? El estreñimiento es una causa mayor pero a menudo pasada por alto de agitación y agresividad en las personas mayores.
E - Entorno
¿El entorno es demasiado ruidoso, luminoso, caluroso, frío? ¿Ha habido un cambio reciente en la rutina, las personas presentes, el mobiliario? ¿La persona tiene hambre, sed, sueño? ¿Necesidad de ir al baño?
En la práctica, cuestionese sistemáticamente:
- Para el dolor: Utilice una escala de evaluación del dolor conductual si la persona no puede expresarse verbalmente (Algoplus, Doloplus, ECPA). Observe los comportamientos: gemidos, gesticulaciones, frotamiento de una zona, rechazo a ser tocado. Verifique cuándo se administró el último analgésico si está prescrito.
- Para la infección: Tome la temperatura. Verifique los últimos resultados de análisis si están disponibles. Observe cualquier cambio reciente: aumento de confusión, somnolencia inusual, rechazo a comer. En caso de duda, contacte al equipo médico para una evaluación.
- Para el estreñimiento: Consulte el expediente de atención: ¿última evacuación documentada? Observe el abdomen (¿hinchado, duro?), escuche las quejas ("Me duele el estómago"). Verifique la hidratación y la alimentación reciente. El estreñimiento puede generar una angustia física mayor expresada a través de agresividad.
- Para el entorno: Haga un recorrido sensorial. ¿Demasiado ruido (televisión alta, múltiples conversaciones, obras, alarmas)? ¿Demasiada luz o, por el contrario, demasiado oscuro? ¿Temperatura inadecuada? ¿Demasiadas personas en la habitación? Proponga de inmediato ajustes simples.
Intervenciones dirigidas según la causa identificada
Una vez identificada la causa, intervenga de manera adecuada y proporcional:
- Si es una necesidad fisiológica básica: Ofrezca algo de beber (deshidratación frecuente), algo de comer (hipoglucemia), ir al baño (nunca suponga que la persona irá por sí misma), descansar (fatiga extrema). Estas intervenciones simples resuelven un número sorprendente de situaciones de agitación.
- Si es ambiental: Reduzca las estimulaciones (baje el volumen, cierre las cortinas, aléjese del ruido), ajuste la temperatura (manta o ventilación), proponga un cambio de espacio (jardín, habitación tranquila). El efecto puede ser espectacularmente rápido.
- Si sospecha de dolor o infección: Contacte de inmediato al equipo médico (enfermera, médico) para una evaluación urgente. NUNCA administre medicamentos sin prescripción, incluso un simple paracetamol, ya que podría enmascarar síntomas importantes o crear interacciones medicamentosas.
- Si es emocional/psicológico sin causa fisiológica identificada: Continúe la validación emocional, proponga actividades apaciguantes o significativas, facilite el contacto con seres queridos si la persona lo desea y es posible (llamada telefónica, videollamada).
Paso 6: Proponer estrategias de distracción y redirección
Cuando la causa inmediata ha sido tratada pero la agitación persiste, o cuando no puede modificar inmediatamente la situación problemática (por ejemplo, la persona quiere ver a su madre fallecida), las técnicas de distracción y redirección se vuelven esenciales. No se trata de manipulación sino de una reorientación benevolente de la atención hacia algo más manejable o agradable.
La distracción positiva
La distracción es una herramienta poderosa si se utiliza con respeto y empatía. Funciona porque la atención humana es limitada: solo podemos concentrarnos intensamente en un número limitado de cosas a la vez. Al proponer una alternativa atractiva, permite que la persona se "desenganche" de la fuente de su ansiedad.
✨ Actividades de distracción efectivas
- Actividades sensoriales: Proponer tocar una tela suave, un peluche, pelotas sensoriales / Oler un aroma familiar (lavanda, cítricos, pan caliente si se está cerca de una cocina) / Escuchar música relajante, sonidos de la naturaleza / Ver fotos familiares, un álbum, imágenes de paisajes / Beber un té, comer una pequeña galleta (sabor reconfortante)
- Tareas significativas que brindan un sentido de utilidad: Doblar ropa (tarea repetitiva apaciguante) / Regar plantas / Clasificar objetos (botones, cartas, fotos) / Barrer o limpiar una superficie / Preparar la mesa / "Ayudar" en una tarea simple. Las personas con demencia conservan a menudo el deseo de sentirse útiles durante mucho tiempo. Una tarea concreta puede ser extremadamente apaciguante.
- Conexión social y reminiscencia: Hablar de un tema que la persona ame (su antiguo trabajo, sus hijos, su región de origen, sus animales) / Ver juntos un álbum de fotos comentando / Contar una historia del pasado que la persona conozca / Cantar juntos una canción familiar. La memoria emocional y la memoria procedimental (canciones, gestos automáticos) resisten más tiempo que la memoria de hechos recientes.
- Movimiento físico: Proponer un pequeño paseo, incluso solo unos pasos en el pasillo o el jardín / Algunos movimientos de estiramiento suaves / Cambiar de habitación, de lugar / Ir a ver algo interesante (aves por la ventana, flores). El movimiento ayuda a liberar la tensión física acumulada.
La redirección en lugar de la confrontación
Cuando una persona está fijada en una idea delirante (alguien ha robado sus cosas, debe ir a trabajar, etc.) o una demanda irrealista (quiero volver a mi casa aunque "mi casa" ya no exista), la redirección es más efectiva que la confrontación directa con la realidad:
- Técnica "Asentir y redirigir": "Sí, entiendo que quiere irse. Es importante para usted. Antes de eso, venga a tomar un té caliente conmigo, hace frío, y luego veremos para su partida." No dices un no tajante, tampoco prometes. Propones un paso intermedio, y a menudo, después de unos minutos, la persona ha olvidado o se ha calmado.
- Técnica de elección alternativa: "Veo que no quiere ducharse ahora. ¿Prefiere lavarse las manos primero, o mejor ir a dar un paseo por el jardín?" Das la ilusión de control (la persona elige), evitas la confrontación directa, y rediriges hacia una opción aceptable.
- Técnica del aplazamiento: "Es una muy buena idea lo que propone. Lo haremos. Pero primero, realmente necesito su ayuda para..." Validas la idea, no dices no, introduces un retraso durante el cual la emoción puede disminuir.
Paso 7: Evaluar, documentar y debriefing
La última etapa del protocolo de desescalada nunca debe ser descuidada. Es crucial para el aprendizaje organizacional, la continuidad del cuidado y la prevención de crisis futuras. También es un momento de cuidado para los propios cuidadores.
La evaluación post-crisis
Una vez calmada la situación, tome un momento para evaluar en tres niveles:
- El estado de la persona: ¿Cómo se siente ahora? ¿Está cansada, confundida, avergonzada? ¿Necesita descanso, consuelo, una presencia tranquilizadora? ¿Hubo lesiones (incluso menores como rasguños)? ¿Es necesario avisar al médico? ¿La persona necesita hablar sobre lo sucedido o prefiere "pasar la página"?
- El estado de los intervinientes: ¿Cómo estás personalmente? ¿Estás físicamente lesionado (golpes, arañazos, mordeduras)? ¿Está emocionalmente conmocionado, asustado, enojado? ¿Necesitas apoyo, hablar, tomarte un descanso antes de volver al trabajo? Es esencial no negar su propia experiencia emocional.
- La eficacia de la intervención: ¿Qué funcionó bien en su manejo de la crisis? ¿Qué no funcionó o tal vez empeoró la situación? ¿En qué momento exacto tuvo éxito la desescalada? ¿Cuánto tiempo duró el episodio? ¿Qué aprendizajes se pueden extraer para la próxima vez?
La documentación estructurada y rigurosa
Una documentación completa es esencial por varias razones: trazabilidad médico-legal, continuidad del cuidado entre equipos, ajuste de estrategias terapéuticas, protección legal de los profesionales en caso de denuncia. Documente sistemáticamente en el expediente de la persona:
Las circunstancias de la crisis:
- Fecha y hora precisas (inicio y fin)
- Lugar (habitación, pasillo, comedor, etc.)
- Personas presentes (residentes y profesionales)
- Contexto inmediato: ¿qué actividad estaba en curso? ¿Qué momento del día? ¿Hubo un evento desencadenante identificable?
La descripción fáctica de los comportamientos:
- Conductas observadas de manera objetiva, sin interpretación: "El Sr. X golpeó la mesa con los puños" y no "El Sr. X estaba enojado" (la emoción es una interpretación)
- Palabras exactas pronunciadas si son relevantes para comprender la situación
- Evolución de la intensidad: puede usar una escala del 1 al 10 para cuantificar el nivel de agitación en diferentes momentos
- Duración total del episodio
Las intervenciones realizadas:
- Acciones emprendidas en orden cronológico: "1) Alejamiento de otros residentes 2) Comunicación verbal apaciguante 3) Propuesta de retorno a la habitación 4) Llamada al médico"
- Quién intervino y cómo: "Intervención de la Sra. Durand, auxiliar de enfermería, y luego del Sr. Martin, responsable de salud"
- Técnicas de desescalada utilizadas: "Validación emocional, redireccionamiento hacia actividad manual"
- Medicamentos administrados si aplica con prescripción: nombre, dosis, hora, vía de administración
Los resultados y seguimiento necesario:
- Tiempo necesario para volver a la calma
- Estado de la persona después de la crisis: ¿calmada, fatigada, confundida, avergonzada?
- Lesiones eventuales (persona acompañada o profesionales) con documentación fotográfica si es necesario
- Seguimiento médico implementado: consulta programada, examen clínico realizado, análisis prescritos
- Medidas preventivas consideradas para evitar una recaída
El debriefing de equipo: un momento esencial
Idealmente, dentro de las 24 a 48 horas siguientes a la crisis, organice un debriefing con el equipo involucrado. Este tiempo colectivo persigue varios objetivos esenciales:
- Apoyo emocional mutuo: Permitir que cada uno exprese su experiencia, sus emociones, sus dificultades frente a la situación. Reconocer que manejar estas crisis es emocionalmente agotador. Normalizar las reacciones de estrés. Identificar quién necesita apoyo adicional.
- Análisis factual colectivo: Reconstruir juntos el desarrollo sin juicio ni búsqueda de culpables. Identificar colectivamente los factores desencadenantes y contributivos. Compartir las observaciones de cada uno que puedan haber visto cosas diferentes.
- Aprendizaje y mejora continua: ¿Qué hemos aprendido colectivamente de esta experiencia? ¿Qué podemos mejorar en nuestras prácticas, nuestros protocolos, nuestra organización? ¿Qué habilidades necesitamos desarrollar? ¿Qué recursos nos faltan?
- Ajuste del plan de cuidados: ¿Qué modificaciones concretas realizar en el proyecto de cuidados personalizado del residente? ¿Qué cambios en el entorno, horarios, actividades propuestas? ¿Qué profesionales deben estar involucrados (psicólogo, terapeuta ocupacional, médico)?
💝 Para los cuidadores familiares: No están solos
Si eres un cuidador familiar que enfrenta estas situaciones difíciles solo en casa, debes saber que mereces tanto apoyo como los profesionales. Las crisis conductuales de tu ser querido pueden ser aún más agotadoras porque afectan tu relación afectiva y porque no tienes un equipo para relevarte o apoyarte.

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Descubrir la formación para familiares →Cuidarse después de una intervención difícil
Gestionar crisis comportamentales es emocional y físicamente agotador. Los profesionales y los cuidadores familiares acumulan estrés, a veces traumático, que puede llevar al agotamiento si no se gestiona adecuadamente. Es ESENCIAL que se cuide a sí mismo para poder seguir cuidando de los demás.
Reconocer el impacto emocional legítimo
Es perfectamente normal sentir, después de una crisis difícil:
- Miedo o ansiedad, especialmente si ha sido amenazado o golpeado
- Culpa ("¿Pude haberlo hecho mejor?", "¿Es mi culpa?", "¿Reaccioné mal?")
- Ira o frustración hacia la situación, a veces incluso hacia la persona (aunque sepa racionalmente que no es intencional)
- Tristeza por la persona, por lo que está viviendo, por lo que se ha convertido
- Agotamiento físico y mental, una sensación de estar "vacío"
Estas emociones son legítimas. No las niegue, no se juzgue por sentirlas. Son una señal de que es humano, empático y que este trabajo le afecta. Es sano.
Estrategias concretas de autocuidado
- Hable de ello: Con un colega de confianza, su supervisor, un profesional de la salud mental (psicólogo laboral si está disponible). Poner en palabras lo que ha vivido disminuye ya el impacto traumático. No se quede solo con emociones difíciles.
- Tómese un descanso: Aunque solo sean 10 minutos. Conceda un momento de respiro lejos del entorno de cuidados. Una corta caminata afuera, un momento en un espacio tranquilo, un vaso de agua bebido lentamente en plena conciencia.
- Practique ejercicios de regulación emocional: La respiración cuadrada (inhalar 4 tiempos, retener 4 tiempos, exhalar 4 tiempos, pausa 4 tiempos, repetir) / La coherencia cardíaca (inhalar 5 segundos, exhalar 5 segundos, durante 5 minutos) / Ejercicios de meditación o atención plena aunque sean muy cortos.
- Reconozca sus límites: Si se siente regularmente sobrepasado, tal vez sea una señal de que hay que replantear la organización (más personal, mejor formación, revisión de protocolos) o considerar un apoyo psicológico profesional para usted. No es una debilidad pedir ayuda, es una fortaleza.
- Celebre los éxitos: Cuando una desescalada funciona, cuando logra calmar a una persona, cuando maneja una situación difícil con profesionalismo, reconozca su competencia. Usted y su equipo están haciendo un trabajo notable en condiciones a menudo difíciles.
Conclusión: La desescalada, un arte y una ciencia al servicio de la humanidad
La gestión de crisis comportamentales en personas con trastornos cognitivos es tanto un arte relacional - que moviliza su empatía, su creatividad, su sensibilidad humana - como una ciencia basada en datos probados y protocolos comprobados. Los 7 pasos de este protocolo de desescalada constituyen una estructura sólida en la que apoyarse en los momentos más difíciles:
- Reconocer las señales de alerta tempranas
- Asegurar el entorno inmediato
- Adoptar una postura y una comunicación no amenazante
- Validar las emociones sin juicio
- Identificar y tratar la causa subyacente
- Proponer estrategias de distracción y redirección
- Evaluar, documentar y debriefing
Pero más allá de la técnica, lo que realmente marca la diferencia es su humanidad, su empatía, y su capacidad para ver detrás del comportamiento perturbador a una persona en sufrimiento que intenta comunicarse de la única manera que todavía puede. Cada crisis gestionada con éxito es una victoria - para la persona acompañada que recupera su calma y dignidad, para usted que desarrolla sus habilidades, y para la calidad del cuidado que mejora globalmente.
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Si acompaña a un ser querido cuyos trastornos del comportamiento están relacionados con problemas de salud mental (depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de personalidad, etc.) en lugar de una patología neurodegenerativa, nuestro programa JOE puede ser una herramienta complementaria valiosa.
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