¡Mi padre (88 años) se ha vuelto adicto a Edith y quiere más!!!! ¡Gracias a ustedes! ¡Le han permitido así « vivir »! Su tableta es una herramienta que le permite mantenerse, pero también un vínculo que nos une. La entrenadora Edith está ahí todos los días, tranquilizándolo un poco más cada día. Un partido ganado = un día logrado. ¡¡¡¡GRACIAS!!!!