Testimonios: Viven con la EM y Cuentan su Experiencia con la Estimulación Cognitiva
Personas con esclerosis múltiple comparten su experiencia, sus desafíos cognitivos y cómo la estimulación cerebral con EDITH y JOE les ayuda en su día a día.
Nada vale más que el testimonio de aquellos que viven la situación a diario. En este artículo, damos la palabra a personas con esclerosis múltiple que han integrado la estimulación cognitiva en su vida. Sus trayectorias son distintas, sus formas de EM diversas, pero todos atestiguan la importancia de cuidar su cerebro y los beneficios que obtienen de ello.
Marie, 42 años: "La estimulación cognitiva me devolvió la confianza"
Fui diagnosticada hace ocho años, a los 34 años, justo después de haber tenido mi segundo hijo. Los primeros síntomas fueron visuales, luego apareció la fatiga. Pero lo que más me perturbó fueron los problemas cognitivos que aparecieron progresivamente: olvidar citas, no encontrar las palabras, tener dificultades para seguir las conversaciones.
Comencé con EDITH hace dos años, por recomendación de mi neuróloga. Al principio, era escéptica. Y sobre todo, tenía miedo de ver claramente mis dificultades. Pero muy pronto vi que progresaba. Los juegos son lúdicos, no infantilizantes, y puedo adaptar la dificultad a mi estado del día.
Hoy en día, mis 15 minutos diarios de EDITH se han convertido en un ritual sagrado. Siento que estoy haciendo algo concreto por mi cerebro. Y mis seres queridos han notado que soy más ágil, más presente en las conversaciones. Realmente me devolvió la confianza en mis capacidades.
Philippe, 56 años: "Incluso con una forma progresiva, lucho"
Mi EM comenzó con brotes durante 15 años, luego se volvió progresiva. Es una realidad difícil de aceptar: saber que la enfermedad avanza lenta pero segura. Ya no puedo caminar sin ayuda y siento claramente un lento deterioro cognitivo desde hace unos años.
Pude haberme rendido. Pero decidí luchar con las herramientas que tengo. Una de ellas es EDITH. La uso cada mañana, después de mi café, cuando estoy más alerta. Los ejercicios me permiten mantener mi cerebro activo. No me hago ilusiones: no voy a curarme. Pero quizás ralentizo el deterioro, y sobre todo, mantengo el sentimiento de acción.
Lo que me gusta de EDITH es que puedo adaptar la dificultad. Los días en los que estoy cansado, me quedo en el nivel fácil. En los buenos días, me desafío un poco más. Esta flexibilidad es esencial para mí.
Camille, 29 años: "Joven y decidida a proteger mi futuro"
Diagnóstico a los 24 años, en plena carrera de derecho. Un gran shock. Sentí que mi vida se detenía antes de siquiera haber empezado. Afortunadamente, estaba bien rodeada y me recuperé bastante rápido.
Mi neuróloga me habló de la reserva cognitiva: la idea de que cuanto más temprano se estimula el cerebro, mejor protegido se está para el futuro. Eso me resonó. He utilizado JOE durante un año y medio, porque me gustan los desafíos y no tengo (todavía) grandes problemas cognitivos. Es bastante intenso, me empuja, y me gusta ver mis progresos.
Lo veo como una inversión para mi futuro. No sé cómo evolucionará mi EM, pero al menos hago todo lo que está en mi poder para darle las mejores oportunidades a mi cerebro. Y además, es realmente lúdico, no se parece en nada a una tarea médica!
Robert, 63 años: "Con mi esposa, se ha convertido en nuestro momento"
Tengo EM desde hace más de 25 años. He vivido los altibajos, los brotes, la progresión. Mi esposa ha estado allí en cada etapa. Cuando comencé a tener dificultades de memoria y concentración, ella se preocupó por mí, pero también... por ella misma! A los 61 años, ella también quiere mantener su cerebro en forma.
Así que decidimos hacer EDITH juntos, todas las noches después de cenar. Cada uno en su tableta, uno al lado del otro en el sofá. Comparamos nuestras puntuaciones, nos bromearon gentilmente, nos reímos de nuestros errores. Se ha convertido en nuestro pequeño ritual, un momento de complicidad que ambos esperamos.
Más allá del beneficio para nuestros cerebros, nos ha acercado. Compartimos algo, estamos en el mismo barco. Y ella comprende mejor lo que paso a diario al ver concretamente dónde lucho y dónde lo hago bien.
Stephanie, 45 años: "Recuperé la confianza en el trabajo"
Soy directiva en una empresa de consultoría. Mi trabajo requiere rapidez, memoria, concentración. Cuando aparecieron mis primeros problemas cognitivos, me asusté. Cometía errores, olvidaba reuniones, perdía el hilo de las conversaciones. Incluso pensé en renunciar.
Mi neuróloga me recomendó comenzar la estimulación cognitiva. Uso JOE por la mañana antes de ir al trabajo, para "calentar" mi cerebro. Y EDITH por la noche para relajarme mientras mantengo mis capacidades. Después de unos meses, sentí una diferencia. No fue un milagro, pero sí una mejora en mi agilidad, en mi memoria de trabajo.
Sobre todo, me tranquilizó saber que estaba haciendo algo activo. Mantuve mi puesto, incluso tuve una promoción el año pasado. La EM no define mi vida profesional.
Thomas, 35 años: "La fatiga cognitiva era mi peor enemigo"
Lo que más me molesta de mi EM, no es el dolor o los problemas motores. Es esta fatiga cognitiva que me cae encima a media mañana. Mi cerebro se pone en modo lento, ya no puedo pensar, concentrarme. Es muy incapacitante cuando eres desarrollador informático.
Entendí que necesitaba entrenar mi cerebro como un músculo para aumentar su resistencia. Uso JOE todas las mañanas, en ayunas, cuando estoy en el máximo de mis capacidades. Los ejercicios son exigentes, pero es lo que necesito. Siento que esto retrasa el momento en que llega la fatiga cognitiva.
También aprendí a gestionar mi energía: pausas regulares, tareas difíciles por la mañana, rutina simplificada por la tarde. La combinación de gestión de la fatiga + estimulación cognitiva realmente ha cambiado mi vida.
Lo que estos testimonios nos enseñan
A través de estas diferentes trayectorias, surgen varios aprendizajes: la estimulación cognitiva beneficia a todos los perfiles de EM, nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para comenzar, la regularidad es más importante que la intensidad, y el entrenamiento cognitivo se inscribe en un enfoque global de la salud. Estas personas han tomado su salud cerebral en sus manos, y marca toda la diferencia.
¿Y tú, cuál será tu historia?
Únete a las muchas personas que cuidan su cerebro con EDITH y JOE. Tu camino apenas comienza.
Descubra nuestros programasConclusión
Estos testimonios muestran que la estimulación cognitiva no es solo una teoría: es una realidad vivida por personas como tú, que enfrentan la esclerosis múltiple y han decidido actuar por su cerebro. Sus situaciones son diferentes, sus formas de EM diversas, pero todos comparten esta convicción de que es mejor hacer algo que someterse pasivamente.
Ya sea que seas joven o no tan joven, al comienzo de tu enfermedad o con una larga historia de EM, ya sea que trabajes o estés jubilado, la estimulación cognitiva puede adaptarse a tu situación y aportarte beneficios. Lo importante es comenzar, a tu ritmo, con las herramientas que te convengan.
Gracias a Marie, Philippe, Camille, Robert, Stephanie y Thomas por compartir su experiencia. Que sus trayectorias te inspiren y te den ganas de cuidar tu cerebro también.