¿Cómo fomentar la amistad y las relaciones sociales en un niño autista? | DYNSEO

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¿Cómo fomentar la amistad y las relaciones sociales en un niño autista?

Estrategias y consejos para acompañar a su hijo en el desarrollo de vínculos sociales enriquecedores

La amistad y las relaciones sociales constituyen un ámbito a menudo difícil para los niños autistas. Los códigos sociales implícitos, la comunicación no verbal, la reciprocidad de los intercambios les son menos naturales. Sin embargo, a diferencia de algunas ideas preconcebidas, muchos niños autistas desean tener amigos y sufren por su aislamiento. Acompañar a su hijo hacia relaciones sociales, a su ritmo y según sus necesidades, es posible con las estrategias adecuadas.

Comprender las dificultades sociales del autismo

Las dificultades sociales de los niños autistas no son una falta de deseo, sino una diferencia en el funcionamiento. Comprender los códigos implícitos (ironía, insinuaciones, reglas no dichas de las interacciones), leer las expresiones faciales y el lenguaje corporal, mantener una conversación recíproca, o entender el punto de vista del otro son habilidades que no vienen de forma natural. Estas dificultades pueden llevar a malentendidos, torpezas sociales y, finalmente, al rechazo o al aislamiento.

Además, las interacciones sociales son costosas en energía para las personas autistas. Donde un niño neurotípico interactúa de forma automática, el niño autista debe hacer un esfuerzo consciente para decodificar y adaptar su comportamiento. Esta fatiga social puede llevarlo a evitar situaciones de interacción, no por desinterés, sino por agotamiento.

80%
de los niños autistas desean tener amigos
50%
informan sentirse a menudo solos
+40%
de mejora con un acompañamiento específico

Respetar el perfil social del niño

No todos los niños autistas tienen las mismas necesidades sociales. Algunos desean muchos amigos y interacciones, otros prefieren uno o dos amigos cercanos, otros más están satisfechos con pocos contactos sociales. El objetivo no es conformar al niño a una norma, sino ayudarlo a desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar el nivel de interacción que desea y que le conviene.

Imponer situaciones sociales no deseadas o demasiado intensas puede ser contraproducente, generando ansiedad y reforzando la evitación. Observar a su hijo, escucharlo si puede expresar sus deseos, y ajustar sus expectativas a su perfil es esencial. Un niño feliz con dos amigos cercanos no necesita convertirse en el centro de un gran grupo.

Los diferentes perfiles sociales

Generalmente se distinguen tres perfiles sociales en las personas autistas: el perfil "aislado" (poco interés aparente por las interacciones, satisfecho solo), el perfil "pasivo" (acepta las interacciones iniciadas por otros pero no las inicia), y el perfil "activo pero atípico" (busca activamente el contacto pero de manera torpe o inapropiada). Estos perfiles pueden evolucionar con la edad y el acompañamiento. Comprender el perfil de su hijo orienta las estrategias a implementar.

Enseñar habilidades sociales

Los programas de entrenamiento en habilidades sociales

Programas estructurados pueden enseñar explícitamente lo que otros niños adquieren implícitamente: cómo iniciar una conversación, cómo mantener un intercambio equilibrado, cómo unirse a un grupo, cómo manejar un conflicto, cómo entender las emociones de los demás. Estos programas, a menudo dirigidos por profesionales, utilizan técnicas como el juego de roles, los escenarios sociales y el feedback en video.

Los escenarios sociales

Los escenarios sociales son historias cortas que describen una situación social desde el punto de vista del niño, explican lo que está sucediendo, cómo se sienten los demás y cómo puede reaccionar el niño. Leídos regularmente, preparan al niño para situaciones reales. Se pueden crear escenarios para situaciones específicas: unirse a niños que juegan, responder cuando se burlan de él, invitar a un amigo a casa.

Ejemplo de escenario social para unirse a un juego

"En el recreo, a veces veo a niños jugando. Me gustaría jugar con ellos. Puedo acercarme y mirar lo que están haciendo. Puedo decir: '¿Puedo jugar con ustedes?' A veces dirán que sí, y podré jugar. A veces dirán que no, y no pasa nada. Podré intentarlo de nuevo otra vez o encontrar otro juego."

Practicar en casa

La familia es un primer terreno de entrenamiento seguro. Los juegos de roles permiten practicar situaciones sociales sin riesgo real. Los juegos de mesa enseñan el turno, el respeto de las reglas y la gestión de la frustración de perder. Las conversaciones en la mesa desarrollan las habilidades de intercambio recíproco. Valore los comportamientos sociales apropiados cuando ocurran.

Crear oportunidades de encuentro

Elegir los contextos adecuados

Los contextos más favorables para las amistades de los niños autistas son a menudo aquellos centrados en un interés compartido. Un club en torno a la pasión del niño (informática, Lego, videojuegos, astronomía, animales) ofrece un tema de conversación natural y una base común. Las interacciones son menos abiertas que en el patio de recreo, lo que las hace más predecibles.

Priorizar los grupos pequeños

Los grupos grandes suelen ser demasiado estimulantes e impredecibles. Los encuentros en pequeño comité (un niño a la vez invitado a casa) son más manejables y permiten interacciones reales. Comenzar con tiempos cortos y estructurados (una actividad precisa durante una hora) facilita el éxito.

  • Identificar los intereses del niño para encontrar actividades de grupo adecuadas
  • Priorizar los grupos pequeños o los encuentros uno a uno
  • Estructurar los encuentros en torno a una actividad concreta
  • Comenzar con tiempos cortos y alargarlos progresivamente
  • Preparar al niño antes del encuentro (quién, qué, cuánto tiempo)
  • Supervisar discretamente para ayudar si es necesario
  • Debriefing después para reforzar los comportamientos positivos
  • Mantener el contacto con las familias de los amigos potenciales

Conocer a otros niños autistas

Las amistades entre niños autistas pueden ser particularmente exitosas. Los malentendidos sociales son menos frecuentes porque ambas partes comparten dificultades similares. Los intereses intensos pueden coincidir. Los grupos de ocio o las asociaciones para personas autistas pueden ser lugares de encuentro valiosos.

"Durante años, mi hijo no tuvo amigos en la escuela. Nos decía que no sabía cómo hacerlo. Lo inscribimos en un club de ajedrez, y ahí todo cambió. Conoció a otros niños apasionados como él. Las conversaciones giraban en torno a su interés común. Hoy, tiene dos verdaderos amigos con los que juega regularmente. Es el día y la noche."

— Padres de un niño autista de 10 años

Acompañar las dificultades

Manejar el rechazo y las burlas

Desafortunadamente, los niños autistas son más a menudo víctimas de rechazo, burlas y acoso. Prepararlos para estas situaciones (reconocer el acoso, saber a quién acudir, desarrollar estrategias de respuesta) es importante. Crear un entorno escolar benevolente, con la sensibilización de otros alumnos sobre la diferencia, contribuye a la prevención.

Comprender la soledad

Si su hijo expresa sentirse solo o triste por su aislamiento, tome esos sentimientos en serio. La ayuda de un profesional (psicólogo, grupo de habilidades sociales) puede ser beneficiosa. Pero tenga cuidado de no proyectar su propia necesidad de socialización: algunos niños autistas no sufren por su soledad y la prefieren a las interacciones difíciles.

💡 Recursos complementarios

La guía DYNSEO para acompañar a los niños autistas propone numerosas estrategias para el día a día, incluyendo el desarrollo de relaciones sociales. Para adolescentes y jóvenes adultos, la guía para acompañar a adultos autistas aborda las especificidades de las relaciones en la edad adulta.

Conclusión: amistades a su ritmo

Las relaciones sociales y la amistad son posibles para los niños autistas, aunque el camino sea diferente. Al respetar el perfil social de su hijo, enseñarle explícitamente las habilidades necesarias, crear oportunidades adecuadas y acompañarlo ante las dificultades, puede ayudarlo a desarrollar vínculos enriquecedores.

El objetivo no es que su hijo tenga muchos amigos o sea popular, sino que encuentre las relaciones que le convienen y le aportan satisfacción. Una o dos amistades auténticas valen más que muchas relaciones superficiales. La calidad prima sobre la cantidad.

Con paciencia, estrategias adecuadas y a veces la ayuda de profesionales, su hijo puede desarrollar las habilidades sociales que necesita y encontrar personas que lo aprecien tal como es. Es un camino que requiere tiempo, pero que da sus frutos.

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