Prueba de Reconocimiento de Emociones
Lee cada situación e identifica la emoción principal sentida.
Emma acaba de recibir un mensaje informándole que ha aprobado un examen importante que creía haber fallado. Ella salta de alegría, sonríe ampliamente y quiere decírselo a todo el mundo.
¿Por qué probar tu reconocimiento de emociones?
Identificar correctamente lo que sienten los demás es una habilidad clave en la vida cotidiana. Juega un papel en la comunicación, las relaciones familiares, el trabajo en equipo y la toma de decisiones. Esta prueba de reconocimiento de emociones te permite explorar tu capacidad para decodificar situaciones emocionales simples.
Lo que evalúa esta prueba
Percepción emocional
Tu capacidad para detectar las pistas emocionales en una escena o relato.
Comprensión de las emociones
Tu habilidad para poner una palabra precisa sobre lo que siente una persona.
Empatía cognitiva
Tu capacidad para ponerte en el lugar del otro, incluso sin vivir la situación tú mismo.
Matices emocionales
La distinción entre emociones cercanas, como la ira, la frustración o la decepción.
¿Cómo interpretar tu puntuación?
Puntuación alta (80 a 100) : identificas muy bien las emociones en las situaciones propuestas. Esto puede ayudarte en tu vida diaria en tus relaciones personales y profesionales.
Puntuación intermedia (50 a 79) : descifras la mayoría de las emociones, pero algunos matices pueden escaparse. Un poco de práctica y retroalimentación sobre las pistas (palabras, gestos, contexto) puede afinar tu percepción.
Puntuación más baja (< 50) : a veces te resulta difícil saber lo que siente el otro. Es una habilidad que se puede trabajar, especialmente a través de situaciones simuladas, juegos e intercambios abiertos.
¿Y después de la prueba?
Esta prueba no tiene como objetivo hacer un diagnóstico. Es un punto de partida para comprender mejor tu forma de leer las emociones. Puedes continuar la reflexión observando más las expresiones faciales, el tono de voz y el contexto, o utilizando herramientas lúdicas para trabajar la inteligencia emocional con niños, adultos o ancianos.