Crear un entorno tranquilo y estructurado para los alumnos TDAH
El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) afecta aproximadamente al 5 al 7% de los alumnos en Francia, es decir, de media 1 a 2 niños por clase. Estos alumnos enfrentan desafíos particulares que requieren un enfoque pedagógico adaptado y un entorno de aprendizaje cuidadosamente pensado.
Crear un entorno tranquilo y estructurado para estos alumnos no solo representa un reto educativo: es un verdadero desafío social que impacta su éxito escolar, su autoestima y su desarrollo personal. Un marco bien organizado puede transformar su experiencia de aprendizaje y permitirles revelar todo su potencial.
En esta guía completa, exploraremos las estrategias probadas y las innovaciones pedagógicas que permiten acompañar eficazmente a los alumnos TDAH. Desde la organización del espacio hasta herramientas digitales innovadoras como COCO PIENSA y COCO SE MUEVE, descubra cómo crear las condiciones óptimas para su desarrollo escolar.
Las investigaciones recientes en neurociencias educativas nos aportan valiosos conocimientos sobre las necesidades específicas de estos alumnos, permitiéndonos desarrollar enfoques cada vez más personalizados y efectivos. Juntos, construyamos un entorno educativo inclusivo que valore las diferencias y permita a cada alumno tener éxito.
de los alumnos afectados por el TDAH
de mejora con un entorno adaptado
duración óptima de atención sostenida
de satisfacción de los docentes formados
1. Comprender las necesidades específicas de los alumnos TDAH
Para crear un entorno adaptado, es fundamental comprender los mecanismos neurobiológicos que subyacen al TDAH. Este trastorno del neurodesarrollo afecta principalmente las funciones ejecutivas, es decir, el conjunto de procesos cognitivos que permiten planificar, organizar, controlar y ajustar nuestros comportamientos.
Los alumnos TDAH presentan generalmente tres tipos de dificultades: la inatención (dificultad para mantener la concentración, olvidos frecuentes, distracción), la hiperactividad (agitación motora, necesidad de moverse) y la impulsividad (dificultades para esperar, interrupciones, reacciones espontáneas). Estas manifestaciones pueden variar considerablemente de un alumno a otro y evolucionan con la edad.
A diferencia de lo que se suele pensar, los alumnos TDAH no carecen de voluntad o motivación. Su cerebro funciona de manera diferente, con circuitos de atención y control inhibitorio menos maduros. Esta comprensión es esencial para adoptar un enfoque comprensivo y efectivo, basado en la adaptación del entorno en lugar de la coerción.
💡 Consejo de experto
Observación individualizada: Tómese el tiempo para observar a cada alumno TDAH en diferentes contextos (trabajo individual, grupo, recreo) para identificar sus fortalezas y sus desafíos específicos. Esta observación le permitirá adaptar sus estrategias de manera personalizada.
Lleve un diario de observación durante las dos primeras semanas para anotar los momentos en que el alumno está más concentrado, las actividades que más lo involucran y los factores desencadenantes de distracción.
Puntos clave a recordar
- El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, no un problema de comportamiento
- Cada alumno TDAH es único en sus manifestaciones
- Las dificultades varían según el momento del día y el contexto
- Las fortalezas de los alumnos TDAH a menudo incluyen creatividad, espontaneidad y energía
- La adaptación del entorno es más efectiva que la restricción
2. Organizar el espacio físico de manera óptima
La organización del espacio del aula constituye el primer pilar de un entorno favorable para los alumnos TDAH. El objetivo es crear un entorno que limite las distracciones visuales y auditivas mientras ofrece posibilidades de movimiento y regulación sensorial.
La disposición de los escritorios juega un papel crucial. Coloque a los alumnos TDAH cerca de su escritorio, pero no de manera estigmatizante. Esta proximidad facilita las interacciones discretas, el recordatorio de las instrucciones y la ayuda individualizada. Evite colocarlos cerca de las zonas de paso, de ventanas con vista al patio, o de exhibiciones demasiado estimulantes.
La iluminación debe ser adecuada: priorice la luz natural cuando sea posible, pero controle con persianas para evitar deslumbramientos. Una iluminación LED de intensidad variable puede ayudar a crear un ambiente relajante durante los momentos de concentración intensa.
Las investigaciones en ergonomía escolar muestran la importancia crucial del entorno sensorial en las capacidades de atención. Para los alumnos TDAH, ciertos ajustes marcan la diferencia.
Zona de trabajo tranquila: Espacios delimitados por biombos o bibliotecas bajas, con materiales que absorben el ruido (alfombras, cojines). Esta zona debe ser visualmente despejada.
Rincón de regulación: Espacio equipado con objetos sensoriales (pelotas anti-estrés, cojines propioceptivos, fidgets silenciosos) donde el alumno puede recargarse unos minutos.
Estación de pie: Escritorio ajustable en altura o superficie de trabajo que permite trabajar de pie, respondiendo a la necesidad de movimiento.
La organización del material debe ser visible y accesible. Utiliza cajas de almacenamiento transparentes, etiquetas visuales y un código de color coherente. Cada alumno TDAH debería tener un espacio de almacenamiento personal claramente identificado, reduciendo así la ansiedad relacionada con la búsqueda de material.
El "kit de concentración" personalizado: Crea para cada alumno TDAH una caja que contenga sus herramientas personales de regulación: auriculares anti-ruido, fidget discreto, temporizador visual, marcadores de color. Esta caja permanece al alcance y empodera al alumno en la gestión de sus necesidades.
3. Establecer rutinas y horarios claros
Las rutinas constituyen la estructura segura que necesitan los alumnos TDAH para desarrollar su autonomía y reducir su ansiedad. Una estructura predecible libera su energía cognitiva para el aprendizaje en lugar de para la gestión de lo imprevisto.
Comienza cada día con un ritual de bienvenida constante: mismo horario, misma secuencia de actividades, misma ubicación. Esta regularidad crea un sentido de seguridad y ayuda al alumno a prepararse mentalmente para el día. Muestra el horario de manera visual, con pictogramas y un código de color por materia.
Las transiciones entre actividades requieren una atención especial. Advierte de los cambios 10 minutos antes, luego 5 minutos antes, utilizando una señal visual o auditiva constante. Esta anticipación permite a los alumnos TDAH terminar mentalmente su tarea en curso y prepararse para el cambio.
🕐 Gestión temporal efectiva
La regla de los "3 tiempos": Para cada actividad, anuncia claramente el tiempo de inicio (5 minutos para sacar el material y entender la consigna), el tiempo de trabajo efectivo (dividido en bloques de 15 minutos como máximo), y el tiempo de finalización (5 minutos para recoger y hacer un balance).
Utiliza temporizadores visuales que muestren el tiempo que pasa de manera concreta. Las aplicaciones como COCO PIENSA y COCO SE MUEVE integran esta gestión temporal con pausas automáticas cada 15 minutos.
Desarrolla rituales de fin de actividad que ayuden a la memorización y a la transferencia de los aprendizajes: "¿Qué hemos aprendido?", "¿Qué recordaremos para mañana?", "¿Cómo podremos usar esto en otros lugares?". Estos momentos de síntesis refuerzan el anclaje de los conocimientos.
Elementos esenciales de las rutinas TDAH
- Previsibilidad: misma secuencia, mismas señales, mismos puntos de referencia temporales
- Visualización: horario ilustrado, listas de verificación visuales, exhibición de los pasos
- Fraccionamiento: secuencias cortas de 15 minutos como máximo
- Transiciones anunciadas: avisar 10 luego 5 minutos antes del cambio
- Rituales de cierre: síntesis y anclaje de los aprendizajes
4. Utilizar herramientas de gestión del tiempo y de la organización
Las herramientas de gestión son muletas cognitivas indispensables para compensar las dificultades de las funciones ejecutivas en los alumnos TDAH. El objetivo es hacer visible y manipulable lo que sigue siendo abstracto: el tiempo, la organización, la planificación.
Los temporizadores visuales transforman el tiempo abstracto en algo concreto. Privilegie los modelos que muestran el tiempo que disminuye mediante un código de color (verde al principio, naranja en el medio, rojo al final). Algunos temporizadores vibran discretamente para señalar las transiciones sin perturbar la clase.
Los planificadores y agendas visuales deben adaptarse al nivel de desarrollo. Para los más jóvenes, utilice pictogramas y códigos de color. Para los más mayores, introduzca progresivamente herramientas digitales que sincronicen escuela y casa, permitiendo a los padres seguir las tareas y plazos.
La aplicación COCO PIENSA y COCO SE MUEVE revoluciona el acompañamiento de los alumnos TDAH gracias a su concepto único de pausa deportiva obligatoria cada 15 minutos. Esta innovación responde perfectamente a las necesidades de regulación atencional.
Gestión automática de la atención: La aplicación impone pausas regulares, evitando la saturación cognitiva y manteniendo un nivel óptimo de concentración.
Canalización de la hiperactividad: Las pausas deportivas permiten evacuar la energía física de manera constructiva, reduciendo la agitación en clase.
Refuerzo positivo: El sistema de recompensas y de progreso motiva a los alumnos y desarrolla su perseverancia.
Adaptabilidad: Los ejercicios se ajustan automáticamente al nivel y al ritmo de cada alumno, evitando frustración y aburrimiento.
Las listas de verificación visuales transforman las tareas complejas en pasos simples y verificables. Cree modelos reutilizables para las actividades recurrentes: "Cómo preparar su mochila", "Los pasos de un ejercicio de matemáticas", "Qué hacer antes de levantar la mano". El alumno puede marcar cada paso completado, desarrollando su autonomía.
Aplicaciones de gestión: Utiliza aplicaciones simples como Forest (para la concentración), Habitica (para la gamificación de tareas) o temporizadores visuales digitales. Asegúrate de que la herramienta siga siendo un apoyo y no se convierta en una distracción adicional.
Integración progresiva: Comienza con una sola herramienta, dominada perfectamente, antes de introducir otras. El objetivo es la apropiación, no la acumulación de herramientas.
5. Fomentar la comunicación y la colaboración benevolente
La comunicación es el cemento que une a todos los actores alrededor del alumno TDAH: docentes, alumno, padres y, a veces, profesionales de la salud. Una comunicación de calidad permite ajustar continuamente las estrategias y mantener la motivación de todos.
Con el alumno, prioriza las entrevistas individuales cortas y regulares en lugar de largas discusiones. Haz preguntas precisas: "¿Cómo te sentiste durante el ejercicio de matemáticas?", "¿Qué te ayudó a concentrarte hoy?". Estos intercambios desarrollan su metacognición y su autoevaluación.
Establece un sistema de comunicación positiva con los padres. En lugar de señalar únicamente las dificultades, comparte también los progresos, incluso los mínimos. Un cuaderno de enlace digital puede facilitar estos intercambios diarios sin aumentar tu carga de trabajo.
🤝 Estrategias de colaboración en clase
Tutoría entre pares: Asocia al alumno TDAH con un compañero benevolente y paciente, alternando roles (a veces tutor, a veces tutorizado). Este enfoque desarrolla las habilidades sociales y reduce la sensación de aislamiento.
Trabajo en grupos pequeños: Limita los grupos a un máximo de 3-4 alumnos, con roles claramente definidos. El alumno TDAH puede destacar en roles creativos o de búsqueda de ideas originales.
La colaboración entre docentes es esencial para asegurar una coherencia en el acompañamiento. Comparte tus estrategias efectivas durante las reuniones de equipo, crea una ficha de seguimiento que acompañe al alumno de un año a otro, documentando lo que funciona y lo que se debe evitar.
Principios de comunicación efectiva
- Priorizar lo positivo: 3 elogios por 1 corrección
- Ser específico: "Has organizado bien tus ideas en este párrafo" en lugar de "Está bien"
- Involucrar al alumno: "¿Cómo puedes mejorar?" en lugar de "Debes hacer esto"
- Coordinar escuela-casa: compartir estrategias efectivas
- Documentar los progresos: llevar un diario de éxitos
6. Integrar pausas regulares y actividades de relajación
Las pausas no son tiempo perdido, sino una inversión en la calidad de la atención. Para los alumnos con TDAH, son absolutamente indispensables: su cerebro necesita estos momentos de recuperación para mantener un nivel de concentración óptimo.
Planifica micro-pausas de 2-3 minutos cada 15 minutos durante las actividades exigentes. Estas pausas pueden ser activas (estiramientos, movimientos) o relajantes (respiración, escucha musical). Lo importante es que sean sistemáticas y no se perciban como una recompensa o un castigo.
Crea un "menú" de pausas que los alumnos puedan elegir según sus necesidades del momento: ejercicios de respiración para la ansiedad, movimientos para la agitación, ejercicios visuales para la fatiga ocular. Esta autonomía desarrolla su capacidad de autorregulación.
Las investigaciones en neurociencias educativas demuestran que las pausas activas no solo descansan: reorganizan la actividad cerebral y favorecen la consolidación de la memoria.
Activación del sistema parasimpático: Los ejercicios de respiración lenta activan el nervio vago, reduciendo el estrés y mejorando la concentración.
Liberación de neurotransmisores: La actividad física estimula la producción de dopamina y noradrenalina, neurotransmisores deficitarios en el TDAH.
Plasticidad sináptica: La alternancia trabajo/reposo favorece la formación de nuevas conexiones neuronales y la memorización a largo plazo.
Integra técnicas de relajación adecuadas a la edad: respiración abdominal para los más jóvenes (con un peluche que sube y baja en el abdomen), relajación progresiva de Jacobson para los mayores, visualización positiva para todos.
Pausas energizantes: Cuando el alumno parece cansado o desinteresado (saltos de tijera, estiramientos dinámicos, marcha rápida en el lugar).
Pausas relajantes: Cuando el alumno está inquieto o estresado (respiración profunda, automasaje de manos, escucha de música suave).
Enseña a los alumnos a identificar su estado interno para elegir la pausa adecuada.
7. Adaptar los métodos de enseñanza a los perfiles TDAH
La adaptación pedagógica no significa bajar el nivel de exigencia, sino diversificar los caminos para alcanzar los mismos objetivos. Los alumnos TDAH a menudo tienen perfiles de aprendizaje particulares que requieren un enfoque multisensorial e interactivo.
Prioriza la enseñanza explícita: descompón cada noción en pasos claros, modela los procedimientos, guía la práctica antes de dejar al alumno en autonomía. Este enfoque estructura el pensamiento y reduce la ansiedad frente a tareas complejas.
Integra el movimiento en los aprendizajes: cálculo con manipulación de objetos, lectura dramatizada, lecciones de historia con juegos de rol. Esta multimodalidad activa varios circuitos cerebrales y favorece la memorización en los alumnos TDAH.
🎨 Estrategias pedagógicas innovadoras
Aprendizaje a través del juego: Gamifica los aprendizajes con desafíos, misiones, sistemas de puntos. Las aplicaciones como COCO PIENSA y COCO SE MUEVE destacan en este enfoque lúdico que mantiene la motivación.
Soportes visuales enriquecidos: Utiliza mapas mentales, esquemas coloridos, infografías. Estos soportes ayudan a organizar la información y a crear conexiones entre los conceptos.
Adapta tus instrucciones: una sola instrucción a la vez, reformulada con palabras simples, acompañada de un ejemplo concreto. Pide al alumno que reformule la instrucción con sus propias palabras para verificar su comprensión.
Principios de adaptación pedagógica
- Enseñanza explícita: muestro, hacemos juntos, tú haces solo
- Multimodalidad: solicitar varios sentidos simultáneamente
- Fraccionamiento: dividir las tareas complejas en subtareas
- Soportes visuales: esquemas, colores, organización espacial
- Retroalimentación inmediata: corrección y ánimo en tiempo real
8. Desarrollar la evaluación diferenciada y benevolente
La evaluación de los alumnos TDAH debe tener en cuenta sus especificidades sin comprometer la validez de los aprendizajes medidos. El objetivo es permitir que cada alumno muestre lo que realmente sabe, más allá de las dificultades relacionadas con su trastorno.
Diversifiquen las modalidades de evaluación: evaluación oral para sortear las dificultades de grafismo, evaluación por proyecto para valorar la creatividad, evaluación en varias ocasiones para evitar la fatiga cognitiva. Esta diversidad respeta los perfiles de aprendizaje variados.
Adapten las condiciones de evaluación: tiempo aumentado del 30% si es necesario, posibilidad de utilizar herramientas (calculadora, ordenador), entorno menos estimulante (sala separada o cabina). Estos ajustes compensan las dificultades sin alterar las competencias evaluadas.
Las investigaciones muestran que la evaluación formativa, practicada diariamente, es particularmente beneficiosa para los alumnos TDAH porque permite ajustes rápidos y mantiene la motivación.
Tickets de salida: Preguntas rápidas al final de la sesión para verificar la comprensión (máximo 2-3 minutos).
Autoevaluación guiada: Cuadrículas simples donde el alumno evalúa su comprensión y sus dificultades.
Evaluación por pares: Corrección cruzada con cuadrícula de criterios precisos, desarrollando el espíritu crítico.
Desarrollen la autoevaluación y la metacognición. Enseñen a los alumnos a identificar sus estrategias efectivas, a anticipar sus dificultades, a pedir ayuda de manera apropiada. Estas competencias transversales les servirán a lo largo de su escolaridad.
Presentación adaptada: Fuente más grande, espaciado aumentado, diseño aireado, resaltado de las palabras clave.
Formato modular: Dividir una evaluación larga en varias partes realizadas en momentos diferentes.
Soporte tecnológico: Uso de ordenador con corrector, de software de mapas mentales, de grabaciones de audio.
9. Involucrar activamente a los padres en el acompañamiento
Los padres son socios esenciales en el acompañamiento de los alumnos TDAH. Su implicación permite una coherencia educativa entre la escuela y el hogar, condición indispensable para la eficacia de las estrategias implementadas.
Organice encuentros regulares, no solo en caso de problemas. Estos momentos de intercambio permiten compartir observaciones, ajustar estrategias, valorar los progresos. Ofrezca horarios flexibles para adaptarse a las restricciones profesionales de los padres.
Forme a los padres en estrategias efectivas: cómo estructurar las tareas en casa, cómo manejar los momentos de crisis, cómo valorar los esfuerzos en lugar de solo los resultados. Esta formación puede realizarse en talleres colectivos o mediante recursos compartidos.
🏠 Continuidad escuela-hogar
Cuaderno de enlace positivo: Comparta diariamente un logro, un progreso, un momento agradable. Esta comunicación positiva refuerza la autoestima del niño y motiva a los padres.
Estrategias transferibles: Explique a los padres las técnicas que funcionan en clase para que puedan adaptarlas en casa (temporizadores, pausas, recompensas, organización).
Creé recursos para los padres: guías prácticas, enlaces a asociaciones, bibliografía adaptada. Los padres mejor informados se convierten en aliados más efectivos en el acompañamiento de su hijo.
10. Colaborar con los profesionales de la salud
El TDAH es un trastorno médico, la colaboración con los profesionales de la salud (médicos, psicólogos, logopedas, psicomotricistas) enriquece considerablemente el acompañamiento escolar. Esta interdisciplinariedad permite un enfoque global del alumno.
Participe en las reuniones del equipo educativo cuando se organicen. Su experiencia pedagógica complementa la mirada médica y permite ajustar las recomendaciones terapéuticas a la realidad de la clase.
Comparta sus observaciones conductuales: evolución de la atención según los momentos, eficacia de las estrategias implementadas, impacto en los aprendizajes. Esta información ayuda a los profesionales a evaluar la eficacia de los tratamientos y las rehabilitaciones.
El acompañamiento óptimo de un alumno TDAH a menudo requiere varias intervenciones complementarias, coordinadas en torno a objetivos compartidos.
Médico/pedopsiquiatra: Diagnóstico, seguimiento médico, posible tratamiento farmacológico.
Psicólogo: Evaluación cognitiva, terapias conductuales, apoyo emocional.
Profesor: Adaptaciones pedagógicas, observación conductual, coordinación diaria.
Padres: Aplicación de las estrategias en casa, seguimiento de las recomendaciones, apoyo afectivo.
11. Utilizar la tecnología educativa de manera estratégica
Las herramientas digitales, cuando se eligen bien y se utilizan correctamente, pueden ayudar considerablemente a los alumnos con TDAH. Ofrecen posibilidades de individualización, retroalimentación inmediata y compromiso que se ajustan perfectamente a sus necesidades específicas.
COCO PIENSA y COCO SE MUEVE representa un ejemplo perfecto de uso estratégico de la tecnología educativa. Esta aplicación comprende intuitivamente las necesidades de los alumnos con TDAH al imponer pausas deportivas cada 15 minutos, periodo óptimo de atención sostenida para estos alumnos.
El aspecto lúdico de la aplicación mantiene la motivación intrínseca, elemento crucial para los alumnos con TDAH que pueden desengancharse rápidamente de las tareas percibidas como aburridas. El sistema de progresión y recompensas virtuales estimula la perseverancia y desarrolla el sentido de competencia.
En clase : Utilice COCO PIENSA y COCO SE MUEVE durante los momentos de autonomía, en APC, o como recompensa después de un esfuerzo sostenido. Las pausas deportivas pueden incluso realizarse colectivamente.
En casa : Recomiende la aplicación a los padres para estructurar los momentos de deberes. Las pausas automáticas evitan negociaciones y conflictos familiares.
Seguimiento personalizado : Utilice los datos de progreso para ajustar sus estrategias pedagógicas y valorar los avances durante las entrevistas con el alumno y sus padres.
Otros herramientas digitales pueden complementar este arsenal: software de mapas mentales para organizar las ideas, aplicaciones de mindfulness adaptadas a los niños, plataformas de ejercicios auto-correctivos que brindan retroalimentación inmediata.
12. Gestionar los comportamientos difíciles con benevolencia
Los alumnos TDAH pueden a veces presentar comportamientos perturbadores: impulsividad verbal, dificultades para esperar su turno, agitación motora. Estos comportamientos no son voluntarios sino que resultan de su trastorno neurológico. Un enfoque benevolente y estratégico es indispensable.
Anticipe en lugar de reaccionar. Observe las señales precursoras de agitación o desconexión: movimientos inquietos, mirada perdida, manipulación de objetos. Intervenga preventivamente con una pausa, un cambio de posición, o una tarea de regulación.
Utilice la técnica del alejamiento positivo: en lugar de aislar al alumno como castigo, ofrézcale una misión valorativa que requiera un desplazamiento (llevar un mensaje, ayudar en otra clase, preparar material). Este enfoque preserva la autoestima mientras gestiona el comportamiento.
🎭 Estrategias de prevención conductual
Señales discretas : Establezca con el alumno códigos visuales (tarjeta en el escritorio, gesto de la mano) para señalarle discretamente que debe reenfocarse o calmarse.
Responsabilidades valorativas : Confíele roles positivos en la clase (distribuidor de material, responsable del temporizador, ayuda para los más jóvenes) que canalicen su energía.
Espacios de retiro voluntario : Organice un rincón tranquilo donde el alumno pueda ir espontáneamente cuando sienta que necesita recargarse, sin que esto se perciba como una sanción.
Desarrolle en el alumno estrategias de autorregulación: técnicas de respiración, frases positivas que pueda repetirse, movimientos apaciguadores discretos. La autonomía en la gestión de sus emociones y comportamientos es un objetivo a largo plazo esencial.
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que se manifiesta en varios contextos (escuela, casa, actividades) y persiste en el tiempo. Los síntomas aparecen antes de los 12 años y no son debidos a una falta de educación. Solo un profesional de la salud puede hacer este diagnóstico tras una evaluación completa. Como docente, puedes informar tus observaciones a los padres para orientarlos hacia un especialista si es necesario.
Las adaptaciones no crean desigualdades, sino que permiten la equidad. Al igual que un alumno miope necesita gafas para ver la pizarra, un alumno TDAH necesita ajustes para expresar su potencial. Estas adaptaciones no cambian el nivel de exigencia, sino los medios para acceder a él. Además, muchas de estas estrategias (pausas, organización visual, instrucciones claras) benefician a toda la clase.
La agitación excesiva puede señalar que las necesidades de movimiento no están siendo suficientemente atendidas. Aumenta la frecuencia de las pausas activas, ofrece herramientas de regulación (pelota antiestrés, elástico bajo el escritorio), asígnale responsabilidades que requieran desplazamientos. Si el comportamiento persiste, puede ser necesaria una reunión con los padres y, eventualmente, un profesional de la salud para ajustar el acompañamiento.
Esta decisión corresponde a los padres y al alumno involucrado. Puedes sensibilizar a la clase sobre las diferencias y la ayuda mutua sin nombrar específicamente el trastorno. Explica que cada uno tiene fortalezas y dificultades diferentes, y que algunos necesitan ayudas particulares. El objetivo es desarrollar la empatía y la cooperación sin estigmatizar. Si el alumno y su familia están de acuerdo, una explicación adaptada a la edad puede favorecer la comprensión y la inclusión.
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