Illeísmo: ¿Por qué Hablar de Uno Mismo en Tercera Persona y Qué Revela?
Fenómeno retórico antiguo, estrategia cognitiva moderna o signo de un trastorno de la conciencia de sí mismo — todo lo que la psicología y las neurociencias saben sobre el illeísmo.
Definición y etimología del illeísmo
La palabra illeísmo proviene del latín ille, que significa "él" o "ese" (pronombre demostrativo de tercera persona masculino). El illeísmo se refiere al hecho de referirse a uno mismo utilizando la tercera persona del singular — o su propio nombre — en lugar del pronombre "yo". "Él necesita descansar" dice alguien para hablar de sí mismo. "María está cansada" dice María al hablar de ella misma.
Este fenómeno es universal en la primera infancia (los niños de 2-3 años hablan naturalmente de sí mismos en tercera persona antes de adquirir el dominio del "yo") y común en ciertos contextos culturales o retóricos (discurso político, relato autobiográfico distanciado, ciertos modismos). Se vuelve más notable — y psicológicamente interesante — cuando persiste en el adulto en las conversaciones cotidianas.
El illeísmo en el desarrollo del niño: un paso normal
Antes de entender el illeísmo adulto, es útil comprender que el illeísmo es la norma en los niños pequeños. Entre los 18 meses y los 3 años, los niños hablan muy a menudo de sí mismos en tercera persona — "Leo quiere jugo", "Lucía tiene dolor" — antes de adquirir gradualmente el uso del pronombre personal "yo" y la conciencia de sí mismo como sujeto distinto.
Este paso de la tercera a la primera persona es un hito importante en el desarrollo cognitivo y la conciencia de sí mismo. Coincide con la aparición de lo que los psicólogos llaman la "teoría de la mente" — la capacidad de representarse a uno mismo y a los demás como agentes mentales distintos con pensamientos, creencias e intenciones propias. El niño que dice "yo" afirma su existencia como sujeto — un paso importante en el desarrollo del yo.
¿Cuándo se vuelve inusual el illeísmo en el niño?
Si el illeísmo sigue siendo frecuente entre los 2 y 4 años, su persistencia más allá de los 5-6 años merece atención. Puede señalar dificultades en el desarrollo de la conciencia de sí mismo y de la teoría de la mente — lo que puede observarse en ciertos trastornos del desarrollo, incluidos los trastornos del espectro autista. En este contexto, el illeísmo no es un fenómeno aislado, sino que se inscribe en un perfil de desarrollo más amplio.
El illeísmo en el adulto: formas y contextos
En el adulto, el illeísmo puede tomar varias formas y responder a motivaciones muy diferentes. Es importante distinguir estas formas para no confundirlas.
El illeísmo retórico y estilístico
La forma más antigua y codificada de illeísmo es retórica. Julio César escribe en tercera persona en sus Commentarii para presentarse como un general objetivo narrando los hechos — no como un narrador subjetivo contando sus victorias. Muchos líderes políticos, deportistas de alto nivel y figuras públicas han adoptado este estilo para proyectar una imagen de grandeza, objetividad o desapego. "El presidente estima que…" dice a veces el propio presidente — una forma de desincorporarse de su propia declaración y conferirle una autoridad institucional.
"César vio que sus soldados se rendían. Les dijo: '¿No hemos vencido siempre?'. Y los llevó a la batalla." (César hablando de sí mismo en tercera persona en sus Comentarios sobre la Guerra de las Galias)
El illeísmo afectivo e informal
Algunas personas hablan de sí mismas en tercera persona de manera afectiva e informal — a menudo en un contexto de juego, autocrítica, humor o ternura. "Matías quiere un abrazo" dice Matías a su pareja. Este estilo es común en parejas, con niños, o en grupos de amigos cercanos donde puede servir para suavizar una petición, distanciar ligeramente el ego, o simplemente como un rasgo de personalidad encantador.
El illeísmo como estrategia de regulación emocional
Es la forma más estudiada científicamente en los últimos años. Investigaciones publicadas en revistas de psicología han mostrado que hablarse a uno mismo en tercera persona — o referirse a uno mismo por su nombre en su diálogo interno — puede reducir la reactividad emocional ante situaciones estresantes y mejorar la calidad de las decisiones tomadas bajo presión.
🔬 Lo que la investigación dice sobre el illelismo y la regulación emocional
Estudios realizados por Ethan Kross y sus colegas (Universidad de Michigan) han mostrado que hablarse a uno mismo en tercera persona — "¿Qué debería hacer Sophie en esta situación?" en lugar de "¿Qué debería hacer yo?" — crea una distancia psicológica que reduce la activación emocional de la corteza prefrontal medial (implicada en las rumiaciones y la autorreflexión negativa) y mejora la calidad del razonamiento en situaciones de alto contenido emocional. Es como si se le diera un consejo a un amigo en lugar de a uno mismo.
La psicología del illelismo: lo que revela sobre la autoconciencia
El illelismo es un fenómeno lingüístico — pero también es una ventana a procesos psicológicos y cognitivos profundos. La forma en que nos referimos a nosotros mismos en el lenguaje no es trivial: refleja e influye en la forma en que nos percibimos como sujetos.
Distancia psicológica y "hablarse a uno mismo desde la distancia"
El concepto central para entender los beneficios potenciales del illelismo es el de "distancia psicológica". Cuando decimos "yo", estamos completamente inmersos en nuestro propio punto de vista, nuestras emociones, nuestras reacciones inmediatas. Cuando decimos "Paul" o "él", nos situamos ligeramente fuera — observamos la situación desde un ángulo ligeramente diferente. Esta distancia no suprime las emociones, pero reduce su intensidad y crea más espacio para el razonamiento adaptativo.
Estudios experimentales han mostrado que el "hablarse a uno mismo desde la distancia" (hablar de uno mismo como un tercero en su diálogo interno) mejora el rendimiento en situaciones estresantes de hablar en público, reduce las rumiaciones después de un evento emocional difícil, y favorece un razonamiento más equilibrado sobre decisiones importantes — al reducir los sesgos relacionados con la implicación emocional personal.
Illelismo y narcisismo: la conexión es más compleja de lo que parece
Existe una asociación popular entre illelismo y narcisismo — la idea de que hablar de uno mismo en tercera persona sería un signo de grandiosidad o de autoimportancia exagerada. Esta asociación no está completamente desprovista de fundamento: algunos estudios han encontrado una correlación leve entre el illelismo frecuente y ciertos rasgos narcisistas, y figuras públicas conocidas por sus comportamientos narcisistas a veces han sido citadas como ejemplos de illelistas.
Pero la relación es más compleja. El illelismo puede servir a muchos fines muy diferentes — y su significado depende completamente del contexto. El mismo fenómeno lingüístico puede ser una estrategia de regulación emocional adaptativa, un rasgo retórico deliberado, un juego afectivo, o — en algunos casos y contextos clínicos — un síntoma de trastornos de la autoconciencia.
El illelismo como herramienta de regulación
Hablarse a uno mismo en tercera persona en momentos de estrés intenso ("¿Qué haría Marc en esta situación?") para crear una distancia emocional y mejorar la calidad de las decisiones. Uso consciente, deliberado, limitado a contextos específicos.
El iléismo como efecto de estilo
Referirse a uno mismo en tercera persona en un discurso público, un texto o una comunicación formal para proyectar una imagen de autoridad, objetividad o desapego. Convención estilística bien codificada.
El iléismo informal y lúdico
Hablar de uno mismo en tercera persona en contextos afectivos o humorísticos cercanos — con su pareja, sus amigos, sus hijos. A menudo un rasgo de personalidad o una convención relacional sin significado psicológico particular.
El iléismo persistente y invasivo
Uso sistemático de la tercera persona para referirse a uno mismo en todos los contextos de comunicación, incluidos formales, sin conciencia del efecto producido en los interlocutores. Puede merecer atención clínica si es reciente y está asociado a otros cambios cognitivos o conductuales.
Iléismo y neurología: cuando el "yo" pierde sus anclajes
La autoconciencia — esta capacidad de representarse como un sujeto distinto, de distinguir "yo" del resto del mundo — es una función cognitiva compleja que se basa en redes cerebrales específicas, incluyendo la corteza prefrontal medial, la corteza cingulada anterior y ciertas regiones parietales. Lesiones o disfunciones de estas redes pueden afectar la autoconciencia — y a veces manifestarse por perturbaciones en la forma en que una persona se refiere a sí misma en el lenguaje.
Iléismo en ciertos trastornos del neurodesarrollo
En los trastornos del espectro autista, a veces se observan dificultades en el uso de pronombres personales — y en particular la confusión o el retraso en la adquisición del pronombre "yo" — especialmente en perfiles con dificultades de lenguaje significativas. Estas dificultades están relacionadas con especificidades en el tratamiento de la perspectiva de los demás (teoría de la mente) y en la representación del yo como punto de referencia lingüístico.
Iléismo en los trastornos disociativos
En ciertos trastornos disociativos, especialmente en el trastorno disociativo de la identidad, los individuos pueden hablar de ciertas "partes" de sí mismos en tercera persona de manera sistemática — un fenómeno que refleja la fragmentación de la identidad subjetiva. Este uso de la tercera persona es cualitativamente muy diferente del iléismo retórico o afectivo.
Iléismo y demencias
En algunas formas avanzadas de demencia, y en particular en las demencias frontotemporales que afectan las redes de la autoconciencia, pueden aparecer perturbaciones en el uso de pronombres personales. Un paciente puede comenzar a referirse a sí mismo en tercera persona de manera incoherente o invasiva — un fenómeno que puede desconcertar a quienes lo rodean y a los cuidadores. En este contexto clínico, el iléismo es un síntoma, no un rasgo de personalidad.
⚠️ Cuando el ilusionismo merece atención clínica
El ilusionismo se vuelve clínicamente significativo cuando es: reciente (cambio respecto al comportamiento habitual), sistemático y invasivo (todos los contextos), sin conciencia del efecto producido en los interlocutores, acompañado de otros cambios cognitivos o conductuales (memoria, personalidad, comportamiento social). En este caso, se indica una evaluación médica y neuropsicológica.
El ilusionismo como herramienta psicológica deliberada
Más allá de sus manifestaciones espontáneas, el ilusionismo puede ser utilizado de forma deliberada como herramienta de desarrollo personal y regulación emocional. Esta aplicación práctica se basa en investigaciones serias — incluso si sigue considerándose como una herramienta complementaria más que como una terapia.
El "auto-diálogo distanciado" en la gestión del estrés
Cuando se enfrenta a una decisión difícil, a una intervención estresante, o a una situación emocionalmente intensa, preguntarse "¿Qué debería hacer [nombre] en esta situación?" en lugar de "¿Qué debería hacer yo?" puede reducir la activación emocional y mejorar la calidad del razonamiento. Este pequeño cambio de perspectiva — del "yo" al nombre o al "él/ella" — es suficiente para crear una distancia psicológica medible.
✔ Cómo utilizar el ilusionismo como herramienta de regulación emocional
- Ante una decisión difícil: escribir o decir mentalmente "¿Qué debería hacer [tu nombre] aquí?" y luego escribir la respuesta como si aconsejaras a un amigo
- Antes de una intervención estresante: decirse "María puede manejar esto. María se está preparando." en lugar de "Estoy estresada, voy a fracasar"
- Después de un evento difícil: analizar la situación en tercera persona para reducir las rumiaciones y acceder a una perspectiva más equilibrada
- En el diario personal o la práctica de escritura reflexiva: alternar entre "yo" (para la expresión emocional) y la tercera persona (para el análisis)
💡 El illelismo y la atención plena
El "auto-diálogo distanciado" comparte ciertos mecanismos con la atención plena (mindfulness): ambos crean una distancia entre el individuo y sus pensamientos/emociones inmediatas, reducen la identificación fusionada con los estados internos, y favorecen una observación más desapegada de la experiencia. Ambos pueden ser utilizados conjuntamente como estrategias de regulación emocional complementarias. El termómetro de las emociones DYNSEO puede ayudar a identificar y graduar los estados emocionales — un primer paso hacia su regulación consciente.
El illelismo en la cultura y la historia
El illelismo atraviesa la historia y las culturas. Además de Julio César, otras figuras históricas y contemporáneas han utilizado o utilizan el illelismo en su comunicación pública. En el deporte de alto nivel, algunos atletas hablan de sí mismos en tercera persona — un fenómeno que ha sido muy discutido en los medios. Esta práctica puede reflejar una construcción identitaria particular, una disociación entre el individuo privado y la "marca" pública que encarnan, o una estrategia retórica deliberada.
En algunas culturas, el uso de la tercera persona para referirse a uno mismo es convencional y cortés — especialmente en ciertos contextos formales japoneses, o en algunas tradiciones religiosas donde la humildad exige no referirse a uno mismo con el "yo" dominante. Por lo tanto, el significado cultural del illelismo varía considerablemente según los contextos.
Funciones cognitivas implicadas en el illelismo
El illelismo moviliza funciones cognitivas complejas que explican por qué puede ser tanto un síntoma de trastorno como una herramienta terapéutica.
Conciencia de uno mismo
Referirse a uno mismo por su nombre implica percibirse como un objeto de representación — una forma de meta-cognición sobre su propia identidad.
Toma de perspectiva
El illelismo implica una capacidad para verse "desde afuera" — adoptar una perspectiva alocéntrica (centrada en otro punto de vista) sobre su propia situación.
Regulación emocional
La distancia creada por el illelismo reduce la activación de la corteza prefrontal medial involucrada en las rumiaciones y la autorreflexión negativa.
Funciones ejecutivas
El uso deliberado del illelismo como estrategia implica inhibición (resistir al "yo" automático), planificación y flexibilidad cognitiva. La prueba de funciones ejecutivas DYNSEO permite evaluar estas capacidades.
¿El illelismo siempre es un signo de narcisismo?
No — es uno de los mitos más extendidos sobre este fenómeno. El illelismo puede ser retórico, afectivo, deliberadamente terapéutico, o culturalmente codificado. La relación con el narcisismo existe en ciertos perfiles y contextos, pero no es ni sistemática ni causal. El significado del illelismo depende completamente del contexto, de la frecuencia, y de la conciencia que tiene la persona sobre ello.
¿El "auto-diálogo distanciado" está realmente científicamente probado?
Los estudios de Ethan Kross y al. (Universidad de Michigan) han mostrado efectos robustos del auto-diálogo distanciado sobre la reactividad emocional y la calidad de las decisiones en estudios experimentales controlados. Los mecanismos neuronales implicados (reducción de la activación del córtex prefrontal medial) han sido confirmados por imágenes cerebrales. Estos resultados son serios, aunque replicaciones adicionales siempre son útiles.
¿El iléismo puede ser un síntoma de la enfermedad de Alzheimer?
Las perturbaciones en el uso de los pronombres personales pueden aparecer en las etapas avanzadas de algunas demencias, en particular las demencias frontotemporales que afectan las redes de la conciencia de sí mismo. Pero el iléismo aislado no es diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. Es la aparición reciente de un iléismo sistemático, sin razón aparente, acompañado de otros cambios cognitivos, lo que puede merecer una evaluación.
¿Cómo distinguir un iléismo benigno de un iléismo clínicamente significativo?
El iléismo benigno es estable en el tiempo, limitado a ciertos contextos (afectivo, retórico, deliberado), y la persona es consciente del efecto que puede producir. El iléismo clínicamente significativo es reciente, invasivo (todos los contextos), sin conciencia del efecto producido, y se acompaña de otros cambios. En caso de duda, siempre es preferible una evaluación médica.
Conclusión: el iléismo, un fenómeno fascinante entre lengua, psicología y cognición
El iléismo es mucho más que una rareza lingüística o un signo de narcisismo. Es un fenómeno rico, con múltiples caras — herramienta retórica milenaria, estrategia de regulación emocional efectiva, rasgo afectivo benevolente, o, en ciertos contextos clínicos raros, signo de una perturbación de la conciencia de sí mismo. Su comprensión ilumina preguntas fundamentales sobre cómo nos representamos a nosotros mismos, cómo gestionamos nuestras emociones, y cómo el lenguaje y la cognición interactúan.
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