Gestionar un Brote de EM: Proteger su Cognición Durante y Después de la Recaída
Los brotes de esclerosis múltiple pueden afectar las funciones cognitivas. Descubra cómo atravesar estos períodos difíciles y adaptar su estimulación cognitiva para optimizar la recuperación.
Un brote de esclerosis múltiple es siempre un momento difícil de vivir, impregnado de preocupación e incertidumbre. Más allá de los síntomas físicos que a menudo están en primer plano, los brotes también pueden afectar las funciones cognitivas, a veces de manera significativa. Comprender lo que está sucediendo, saber cómo reaccionar y cómo adaptar su estimulación cognitiva durante este período son elementos esenciales para atravesar lo mejor posible estos episodios y optimizar su recuperación.
¿Qué es un brote y cómo afecta a la cognición?
Un brote de EM corresponde a la aparición de nuevos síntomas neurológicos o a la agravación de síntomas existentes, durante al menos 24 horas, en ausencia de fiebre o infección. Resulta de una inflamación aguda en el sistema nervioso central, creando una o varias nuevas lesiones que perturban la transmisión de señales nerviosas. Los brotes son característicos de las formas recurrentes-remitentes de la EM.
Si los brotes a menudo están asociados con síntomas físicos como trastornos de la visión, debilidades musculares o trastornos sensitivos, también pueden afectar las funciones cognitivas. Una nueva lesión ubicada en una zona implicada en la cognición puede provocar dificultades de memoria, atención, concentración o razonamiento. Incluso lesiones en otras regiones pueden afectar indirectamente la cognición al perturbar las redes neuronales interconectadas.
Inflamación aguda
La inflamación perturba el funcionamiento normal de las neuronas, incluso más allá de la zona lesionada
Perturbación de redes
Una lesión puede afectar funciones distantes al perturbar las conexiones neuronales
Fatiga intensa
La fatiga mayor de los brotes impacta directamente las capacidades cognitivas
Los síntomas cognitivos posibles durante un brote
Los síntomas cognitivos durante un brote varían según la localización de las nuevas lesiones y la reserva cognitiva de la persona. Algunos pacientes no sienten ningún cambio cognitivo durante sus brotes, mientras que otros notan dificultades significativas. Aquí están los síntomas cognitivos más frecuentemente reportados:
- Niebla mental: Sensación de pensar a través de algodón, dificultad para tener las ideas claras
- Trastornos de la concentración: Imposibilidad de enfocarse en una tarea, distracción aumentada
- Ralentización cognitiva: Procesamiento de la información más lento de lo habitual
- Dificultades de memoria: Olvidos más frecuentes, dificultad para retener nueva información
- Trastornos del lenguaje: Dificultad para encontrar las palabras, confusión en la expresión
- Fatiga cognitiva mayor: Agotamiento mental rápido ante el más mínimo esfuerzo intelectual
¿Qué hacer durante un brote?
Cuando ocurre un brote, la prioridad es consultar rápidamente a su neurólogo para evaluar la situación y decidir sobre un posible tratamiento. Pero más allá de la atención médica, ciertas actitudes pueden ayudar a atravesar este período difícil y favorecer la recuperación.
Consultar y tratar si es necesario
El tratamiento de referencia para los brotes es la corticoterapia a alta dosis, generalmente administrada por vía intravenosa durante 3 a 5 días. Los corticosteroides no aceleran necesariamente la recuperación final, pero permiten acortar la duración del brote y limitar su intensidad. La decisión de tratar depende de la gravedad de los síntomas y se toma junto con el neurólogo.
Si nota nuevos síntomas cognitivos significativos, menciónelos a su neurólogo. Forman parte del cuadro del brote y merecen ser documentados para el seguimiento de su enfermedad.
Descansar sin sentirse culpable
Durante un brote, el cuerpo y el cerebro necesitan descanso para luchar contra la inflamación y comenzar el proceso de reparación. No es el momento de querer demostrar que todo está bien o de mantener su ritmo habitual. Descansar no es debilidad, es darle a su organismo las mejores oportunidades de recuperación.
Este descanso también concierne al cerebro. Si se siente en niebla mental, no intente forzar. Reduzca las estimulaciones, evite las tareas cognitivas exigentes, tómese descansos. Su cerebro necesita esta energía para gestionar la inflamación y la reparación.
¿Se debe continuar la estimulación cognitiva durante un brote?
Durante la fase aguda de un brote, generalmente se aconseja reducir o suspender temporalmente el entrenamiento cognitivo intensivo. El cerebro está en modo de gestión de crisis y no está en las mejores condiciones para aprender y progresar. Si desea mantener una actividad, privilegie ejercicios muy suaves con EDITH a nivel fácil, sin ninguna presión de rendimiento. Escúchese: si el ejercicio le fatiga o le frustra, deténgase.
Gestionar el impacto emocional
Un brote a menudo se vive como un fracaso, una regresión, una fuente de ansiedad para el futuro. Estas emociones son normales y legítimas. Permítase sentirlas sin reprimirlas, pero intente también mantener una perspectiva: la mayoría de los brotes son seguidos de una recuperación, parcial o completa. No es el fin, es un episodio difícil de atravesar.
El apoyo del entorno, de un psicólogo o de un grupo de pacientes puede ser valioso durante este período. No dude en hablar sobre lo que está viviendo y en pedir ayuda si es necesario.
La fase de recuperación: retomar progresivamente
Después de la fase aguda del brote, viene la fase de recuperación que puede durar varias semanas a varios meses. Es un período crucial en el que el cerebro repara los daños, remieliniza parcialmente las fibras afectadas y establece mecanismos de compensación. La estimulación cognitiva puede desempeñar un papel positivo en esta fase, siempre que esté bien dosificada.
Retomar la estimulación cognitiva progresivamente
Una vez pasada la fase aguda y que sienta que su energía vuelve progresivamente, puede retomar la estimulación cognitiva. Lo importante es la progresividad: no intente recuperar el tiempo perdido o volver inmediatamente a su nivel anterior al brote. Su cerebro necesita tiempo.
- Comenzar con EDITH nivel fácil: Ejercicios suaves sin presión temporal para retomar con suavidad
- Sesiones cortas: 10-15 minutos como máximo al principio, aumentando progresivamente
- Escuchar su fatiga: Detenerse ante los primeros signos de agotamiento mental
- No comparar: Sus desempeños pueden ser temporalmente inferiores, es normal
- Celebrar las pequeñas victorias: Cada ejercicio completo es un paso hacia la recuperación
La estimulación cognitiva para favorecer la recuperación
La estimulación cognitiva durante la fase de recuperación no es solo un medio para mantener sus capacidades: puede contribuir activamente a la recuperación al estimular la plasticidad cerebral. Al solicitar las funciones cognitivas, se alienta al cerebro a crear nuevas conexiones y a reforzar las vías alternativas de compensación.
Estudios sugieren que la rehabilitación cognitiva temprana después de un brote puede mejorar la recuperación funcional. Sin ser demasiado ambicioso, mantener una actividad cognitiva adaptada ayuda al cerebro a reorganizarse de manera efectiva.
Progresividad
Retomar suavemente y aumentar gradualmente la intensidad durante varias semanas
Escucha de uno mismo
Adaptar el esfuerzo a su forma del día, sin forzar si la fatiga está presente
Objetivos realistas
Aspirar a mantener la actividad en lugar de la performance durante la recuperación
Después de mi último brote, pasé dos meses antes de recuperar mi nivel cognitivo habitual. Al principio, incluso EDITH nivel fácil me fatigaba. Aprendí a ser paciente conmigo misma. Progresivamente, pude aumentar la duración y la dificultad. Hoy, he recuperado mi nivel anterior, y soy incluso más consciente de la importancia de esta estimulación diaria.
Isabelle, 38 años, EM recurrente desde hace 6 años
Prevenir el impacto cognitivo de futuros brotes
Si bien no siempre se pueden prevenir los brotes en sí (ese es el papel de los tratamientos de fondo), se puede actuar para limitar su impacto cognitivo y favorecer una mejor recuperación. Construir una sólida reserva cognitiva es la mejor estrategia preventiva.
Construir su reserva cognitiva entre los brotes
Entre los brotes, cuando está en forma, es el momento de construir y reforzar su reserva cognitiva. Una estimulación cognitiva regular con EDITH y JOE, una vida intelectualmente activa, nuevos aprendizajes: todo esto construye reservas de las cuales su cerebro podrá nutrirse durante los próximos brotes.
Cuanto mayor sea su reserva cognitiva, mejor podrá su cerebro compensar los efectos de futuras lesiones. Es una inversión para el futuro, una forma de seguro cerebral que usted constituye día a día.
Optimizar los otros pilares de la salud cerebral
- Tratamiento de fondo: Tomar su tratamiento regularmente para reducir la frecuencia de los brotes
- Sueño de calidad: Dormir bien favorece la recuperación y la plasticidad cerebral
- Actividad física: El ejercicio protege el cerebro y estimula la producción de factores neurotróficos
- Gestión del estrés: El estrés puede favorecer los brotes y agravar los síntomas cognitivos
- Alimentación equilibrada: Los nutrientes adecuados apoyan la salud neuronal
Documentar sus brotes cognitivos
Lleve un diario de sus brotes incluyendo los síntomas cognitivos experimentados, su evolución y su recuperación. Esta información es valiosa para su seguimiento médico y le permite conocer mejor sus patrones personales de brote y recuperación. También podrá medir de manera más objetiva sus progresos durante la recuperación.
EDITH y JOE: aliados en la gestión de brotes
Los programas EDITH y JOE son particularmente adecuados para la gestión de brotes ya que ofrecen una gran flexibilidad de dificultad e intensidad. Puede adaptar su uso a cada fase del brote y de la recuperación.
Durante la fase aguda
Si desea mantener una ligera actividad cognitiva incluso durante el brote, EDITH nivel fácil con sesiones muy cortas (5-10 minutos) puede ser una opción. Considere esto como un momento de relajación en lugar de un entrenamiento. Si resulta demasiado fatigante o frustrante, no dude en hacer una pausa completa.
Durante la recuperación
EDITH es su aliado ideal durante la fase de recuperación. Comience por el nivel fácil y aumente muy progresivamente hacia los niveles intermedio y luego difícil a medida que se recupere. Los juegos sin presión de tiempo le permiten trabajar a su ritmo sin estrés.
Entre los brotes
Cuando está en forma, es el momento de utilizar JOE para ejercicios más desafiantes que construyan activamente su reserva cognitiva. Los desafíos cronometrados estimulan intensamente su cerebro y lo preparan para resistir mejor a futuros brotes.
Un programa adaptado a cada momento de su EM
EDITH y JOE se adaptan a su estado del momento: suaves durante los períodos difíciles, estimulantes cuando está en forma.
Descubrir nuestros programasConclusión
Los brotes de esclerosis múltiple son episodios difíciles que pueden afectar las funciones cognitivas al igual que las funciones físicas. Saber que son posibles síntomas cognitivos durante un brote permite comprenderlos mejor y no alarmarse en exceso.
Durante la fase aguda, la prioridad es el descanso y el tratamiento médico. La estimulación cognitiva puede ser reducida o suspendida temporalmente. Durante la fase de recuperación, una reanudación progresiva y adaptada del entrenamiento cognitivo puede contribuir positivamente a la recuperación al estimular la plasticidad cerebral.
Entre los brotes, construir su reserva cognitiva a través de una estimulación regular con EDITH y JOE es la mejor inversión para el futuro. Cuanto más importantes sean sus reservas, mejor podrá su cerebro enfrentar los próximos episodios.
Cada brote es un desafío, pero también una oportunidad para comprender mejor su cerebro y fortalecer sus estrategias de protección cognitiva.